Suwako Moriya

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ThGKSuwako
La más alta de los dioses autóctonos
Suwako Moriya

Habilidad: capacidad para crear tierra (kun).
Nivel de amenaza: bajo.
Nivel de amistad con los humanos: medio.
Lugar principal de actividad: Montaña Youkai, Centro del géiser.


Una misteriosa diosa que vive en el Santuario Moriya. No sale a menudo del santuario, en contraste con Kanako Yasaka.
Al contrario que Kanako, ella es una de la miríada de dioses. No tiene una forma espiritual, y en su lugar su cuerpo consiste en pura fe. Por lo tanto, antes que Kanako, se cree que sería la que tuviese más problemas si perdiese toda su fe.
Sin embargo, Kanako y la sacerdotisa, Sanae Kochiya, se encargan de las tareas de conseguir fe. No parece que suela hacer las cosas por su propia voluntad. Si esto es debido a que es mala en los negocios o por otro motivo es uno de los misterios del Santuario Moriya.
Tiene el poder de controlar a los dioses de la maldición. Cuando el Santuario Moriya se trasladó del Mundo exterior a Gensokyo, los dioses de la maldición también vinieron con él. Suena problemático pero su bendición es el control de dichos dioses, por lo que debemos aceptarlo. Será mejor que la adores (*1) si no quieres ser maldecido.
Tiende a toma forma humana, como la mayoría de dioses. Sin embargo, al igual que todos los dioses, la forma que adopta no tiene ningún significado. Cuando un pedazo de su espíritu está consagrado en otra parte, suele adoptar la forma de una rana, y, en esas circunstancias, y puede bendecirte con viajes seguros (rana de la seguridad: hace que vuelvas sano y salvo), repunte financiero (rana de la fortuna: hace posible que compres pronto) o transfiguración (rana de la belleza: hace que luzcas mejor que nunca).
A primera vista, su personalidad parece amable y simpática, pero es difícil saber qué está pensando. Al contrario que Kanako, actúa como si no tuviese ni idea, algo que resultaría problemático a la hora de encararla.

Habilidad

Cooperando con Kanako puede cambiar el terreno y crear agujeros al subterráneo. A pesar de haber dicho “cooperando”, parece ser que manejar el terreno es cosa de Suwako.
En lugar de nivelar el terreno directamente, parece ser que envía a los dioses de la maldición que tiene bajo su dominio.
No solo puede alterar el terreno, sino que también puede alterar libremente la tierra, haciéndola más fértil o maldiciéndola, para que no crezcan ni las malas hierbas (*2).

Dioses de la maldición

La verdadera identidad de los dioses de la maldición que se trajo consigo es la de unos dioses autóctonos del mundo exterior que reciben el nombre de Lord Misaguchi. Los dioses nativos son dioses que solo son adorados en regiones concretas. Pierden su fe cuando están lejos de su tierra, pero cuando están en ella, no es poco común que tengan más poder que los dioses que abarcan grandes zonas. Quizás tengan más que los dioses de alto nivel.
Como los dioses de la maldición son dioses autóctonos, Suwako también lo es. Parece bastante antinatural que un dios autóctono deje su tierra natal y vaya a Gensokyo, pero es preferible empezar a conseguir fe de nuevo que ser olvidado en el mundo exterior, donde ya apenas queda fe.
Por cierto, los dioses de la maldición que están bajo su poder son incluso aún más misteriosos. Toman la forma de serpientes hechas de piedra, los cereales brotan por donde pasan, pero se dice que el interior de sus bocas brilla con un resplandor rojo y que su aliento vuelve a la tierra yerma.
Aunque se les llama dioses de la maldición, en realidad tienen la misma doble naturaleza que los dioses de la cosecha, así que no serás maldecido siempre y cuando seas cuidadoso con tu conducta.

Contramedidas

Lo mejor es ser cauteloso, pues, al contrario que Kanako, es difícil saber qué está pensando.
Sin embargo, es muy poco probable que te devore sin más.
Puesto que se piensa que toma la forma de una rana, es un malentendido común pensar que es una diosa de las ranas, así que cuidado con esto.
Podría volver yermas tus tierras si le haces ruegos como “Las ranas de los arrozales son muy ruidosas y no puedo dormir, ¿podrías hacer algo con ello?”.
Parece ser que simplemente le encantan las ranas.


(*1) Una fe difícil de vender.
(*2) Y así es como amenazan a los demás en busca de fe. Quien amenaza es Kanako.


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