Parte 5 — ¿Son la religión y la fe necesarias para Gensokyo?

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Parte V
¿Son la religión y la fe necesarias para Gensokyo?

Marisa — Comparado con el subterráneo, Gensokyo es un lugar pacífico y agradable.

Byakuren — ¿Es realmente pacífico?

Kanako — A primera vista parece idílico, pero siempre hay signos de peligro en el aire. Aunque, bueno, esa es la atmósfera perfecta para conseguir fe.

Miko — Si bien dices que es pacífico, no me imagino a los humanos de la aldea estando cómodos con el constante peligro de los youkai.  Y los youkai nunca cesan de pelearse entre ellos. Y no podemos dar por hecho que en un futuro no aparecerá otra entidad aún más desestabilizante…

Marisa — ¿No estáis hablando de vosotras mismas?

Kanako — Bueno, no hay nada que podamos hacer con este incremento. Porque la existencia de uno en Gensokyo depende del Mundo exterior.

Miko — No es así para los humanos, porque es especial que ellos esté en Gensokyo…

Marisa — ¿Especial?

Miko — ¿Acaso no lo son? Los youkai y similares son seres que han sido olvidados o que ya no se necesitan en el Mundo exterior, mientras que los humanos existen igual que en el exterior. Entonces, si los humanos solo existen para mantener vivos a los youkai… eso significa que para los humanos los youkai son lo mismo que el ganado o los peces.

Kanako — Estás intentando hacer que suene como si solo fuesen comida, pero si el ganado y los peces no existiesen, los humanos tampoco; tienen una relación simbiótica. Por ejemplo, yo solo puedo utilizar si recibo fe de los humanos. Puesto que tengo que apoyar el sustento de los humanos para conseguir fe, entramos en una relación de dar y recibir. Por lo tanto, incluso si los youkai de Gensokyo empiezan una contienda, no debería de existir la posibilidad de que los humanos desaparezcan.

Miko — Esencialmente, los humanos no tienen poder, pero si lo miras desde el ángulo que dice que no pueden ser eliminados, puedes decir que están a salvo.

Marisa — ¿Uh? ¿Acaso no acabas de decir que los humanos están amenazados por los youkai? Sabes, he oído historias de gente siendo secuestrada o atacada por los youkai.

Miko — La seguridad no se refiere a los humanos individualmente, sino a la raza en sí. Sospecho que, por supuesto, los humanos, uno a uno, seguirán viviendo con miedo.

Marisa — ¿En serio? Esa tranquilidad mental es poco convincente.

Miko — Así es como piensan los humanos y algunos youkai, pero la mayoría de los youkai no sienten miedo de ser atacados o derrotados.

Kanako — ¿Así es?

Miko — “Incluso si muero, renaceré, y si no puedo renacer estará bien ser un espectro”. Ese es su raciocinio. En lugar de eso, de lo que tienen miedo es de ver su existencia denegada por completo.

Byakuren — A la hora de la supervivencia, creo que es cierto… Sin embargo, ser derrotado puede dejar un estigma en su reputación, así que no es algo agradable de experimentar…

Miko — ¿Oh? Sigue sonando mejor que desaparecer.

Byakuren — Les enseño budismo a los youkai, así no desaparecerán.

Miko — En serio…

Budismo youkai

Byakuren — En el mundo budista, ni siquiera la muerte causa la desaparición de los humanos. A los youkai les enseño esa manera de pensar, así que si incluso son olvidados, se vuelven seres capaces de mantener su propia existencia.

Miko — Entiendo, así que por eso todos los youkai de tu templo parecen estar pasados de moda.

Byakuren — ¿Has dicho algo?

Miko — Para ser sincera, pienso en el budismo como una herramienta política. Corrige el desorden de la naturaleza humana y le enseña a la gente a aceptar todo lo malo como si fuese una prueba personal, así que es beneficioso para aquellos que están en el poder. Desde mi perspectiva, enseñarle el budismo a los youkai carece de sentido. Es como intentar fingir.

Byakuren — El budismo es una filosofía que te hace reafirmar tu existencia denegándola una vez. ¿No crees que los youkai, que son fuertes físicamente pero débiles espiritualmente, son perfectos para aprender esta filosofía? Es más desafortunado que no puedas entender el brillante futuro tanto para humanos como para youkai que nos trae este mundo. Utilizar esto como herramienta política evidencia la inmadurez del usuario.

Kanako — Pero hay muchas historias de youkai apareciendo en templos, como el Templo Shoujou del Tanuki Bayashi o el Templo Morin del Bunbuku Chagama1 (*2).

Byakuren — ¿Has seleccionado historias sobre tanuki de manera intencional? Bueno, es cierto que también tenemos a un bake-danuki en nuestro templo.

Kanako — De un modo u otro parece ser que los tanuki tienen una afinidad por los templos. ¿Podría ser porque muchos de ellos viven en bosques?

Byakuren — En ese caso deberías decir lo mismo con los zorros y los santuarios.

Marisa — Y de los dojos y los zombis.

Miko — No es un zombi, es un jiang shi. ¿Y podrías al menos haber dicho con un animal que encajase mejor?

Todas — (ríen)

El Bishamonten del Templo Myouren

Kanako — Por cierto, ¿no hay un youkai que emite una atmósfera diferente al resto de sacerdotes en tu templo? He estado pensando en ella.

Byakuren — ¿Quién podría ser?

Kanako — Ya sabes, aquella que se parece a una estatua budista.

Byakuren — ¿Shou Toramaru? Ciertamente, es diferente al resto de youkai. En realidad, en principio era solo un tigre.

Kanako — ¿Un tigre? ¿Entonces no es un youkai?

Byakuren — No es del todo correcto decir que era solo un tigre. Como sabes, los tigres no son autóctonos de Japón. Antes, cuando la erudición estaba siendo traída desde el continente, también se presentó a un animal llamado tigre, pero solo como una palabra. La imaginación de la gente preguntándose cómo sería es lo que hizo nacer a Shou.

Marisa — Eso no es lo que llamaría solo un tigre.

Byakuren — Ejem. Pero no era un youkai con una identidad sólida. No hubiese sido extraño que desapareciese en cualquier momento. Pero cuando Lord Bishamonten y yo le pedimos que cuidase nuestro templo en nuestra ausencia, su existencia se estableció firmemente.

Miko — Eso suena fantástico y demás, pero básicamente la convertiste en tu perro guardián, ¿verdad?

Byakuren — Bueno, eso es cierto… pero como también se ha vuelto un ser que consigue fe como avatar del Bishamonten… Si tuviese que catalogarla, diría que es igual que la sra. Kanako.

Kanako — Pensé que sería algo como eso. A diferencia de otros youkai, quienes solo estaban entrenando, ella tenía la esencia de una competidora…

Miko — Eres sensible a la fe… Pero, aún así, ¿es un avatar del Bishamonten? Ese es un gran cambio (*3)…

Kanako — Eso es porque es un de los Siete dioses de la fortuna. Quizás no tenga otra opción que ponerme seria contra ella.

Byakuren — Hablando de ello, ¿cuál es la bendición divina de la sra. Kanako?

La diosa Yasaka

Kanako — ¿Y-yo? Umm… bueno, soy una diosa de las montañas, así que supongo que puedo crear terreno y similares.

Byakuren — Eso es muy impreciso.

Kanako — A diferencia de los youkai, los dioses pueden cambiar su naturaleza por sí mismos. Las historias que han creado para hacer eso se llaman “mitos”. Usándolos, podemos cambiar nuestras naturalezas a voluntad. Ahora mismo, estoy sumergida en la creación de un mito junto a los humanos y los youkai de Gensokyo, pero como no estoy recibiendo demasiada fe como diosa de las montañas, estoy planeando convertirme lentamente en diosa de la innovación tecnológica.

Miko — ¿Los dioses pueden cambiar sus bendiciones divinas así de fácil?

Kanako — Bueno, si están a mi nivel.

Miko — Si así es, ¿no sería mejor elegir una bendición que te permitiese conseguir fe más fácilmente? Rebosarías de fe si dieses una bendición que proporcionase comida a aquellos sin trabajo (*5).

Kanako — A la hora de otorgar grandes bendiciones, naturalmente tienes que trabajar igual de duro. Es más, simplemente no puedo hacer lo que no puedo hacer.

Miko — Sé lo que quieres decir.

Kanako — Pero aún así, hay cosas que se pueden hacer si hay más fe. Como la sacerdotisa youkai.

Miko — ¿La sacerdotisa youkai?

Kanako — Intenta crear pedidos de exterminios difundiendo rumores de youkai apareciendo cada vez que va a la aldea y luego acepta los pedidos cuando vuelve al santuario (*6).

Byakuren — Entonces, ¿lo que estás diciendo es que la sacerdotisa Hakurei y tú compartís la misma naturaleza?

Kanako — Bueno, no parece una persona lo suficientemente inteligente como para planear todo eso. E incluso si dices que una sacerdotisa consigue fe, es humana, así que no tiene sentido que lo haga. Creo que lo está haciendo con la intención de ganar un pequeño salario.

Miko — Así que estás diciendo que está reuniendo fe exterminando a los youkai para ganarse las donaciones con las que vive.

Kanako — Eso es. Aunque, si de algún modo, ganase una enorme cantidad de fe, quizás podría volverse una diosa…

Byakuren — Pero tal y como es ahora, parece que está más cerca de ser un youkai (ríe).

La diferencia entre dioses y youkai

Marisa — Por cierto, ¿cuál es la diferencia entre los dioses y los youkai?

Kanako — Desde la perspectiva sintoísta, los dioses son la verdadera naturaleza que hay en todas las cosas. Originalmente, los dioses existían sin nombre en la naturaleza o en herramientas.

Byakuren — ¿Acaso eso no contradice el hecho de que tú misma tienes un nombre?

Kanako — Cuando los dioses son nombrados su poder se limita, pero reciben una identidad. Pierden la habilidad de existir en cualquier cosa, convirtiéndose casi en youkai, pero a cambio reciben una habilidad que les permite renacer con sus mitos.

Byakuren — Así que básicamente, ¿los dioses son youkai cuya habilidad cambia de acuerdo con los mitos?

Kanako — Sin embargo, si pierden su fe, poco a poco volverán a su existencia anterior. En cuanto a los youkai, desaparecen cuando son olvidados, así que asustan a la gente para prevenir eso. Sin embargo con la fe no funciona igual. Si un dios no hizo nada salvo espantar a la gente, perdería fe y se volvería un simple youkai.

Marisa — Ahora que lo mencionas, conocí a una diosa de la cosecha pero no pude diferenciarla de un youkai.

Kanako — Casi todos los dioses extraviados sin santuarios (*7) quedan reducidos a youkai. Después de todo, conseguir fe es una tarea difícil. Por curiosidad, ¿quién era esa diosa de la cosecha?

Marisa — Um… creo que era Minoriko Aki.

Kanako — Ah, esa diosa salvaje… Creo que también tiene una hermana (*8), una diosa de las hojas de otoño, pero francamente es porque hay muchos otros dioses de la cosecha más famosos, como Ukanomitama, y toda la fe termina en ellos. Aunque no hay mucha competición en el mercado de las hojas de otoño, así que creo que es más fácil conseguir fe con eso. Creo que deberían convertirse en algo como “las diosas de los boniatos asados” combinando sus poderes2 y montar una tienda pequeña en alguna esquina de la Aldea de los humanos para ganar una cantidad moderada de fe (*9).

Marisa — ¿Tú crees? Estoy segura de que les encantaría oír eso. Han tenido una mala racha desde que ha vuelto el invierno.

Byakuren — Parece ser que hay unos pocos dioses que han perdido su lugar.

Kanako — Esto es porque aunque los humanos modernos fácilmente ponen nombres a los dioses, no tienen fe en ellos.

ThGKParteV

Byakuren — Eso suena a nuestra anterior conversación sobre los youkai.

Kanako — Quizás hoy en día los humanos pierdan el interés más fácilmente. En lo que estoy interesada es en tus pensamientos, sra. Miko. ¿Cuáles son tus objetivos?

Taoísmo y ermitaños

Miko — ¿Uh? ¿Qué quieres decir con mis objetivos?

Kanako — ¿Qué quieres conseguir teniendo poderes sobrehumanos? Antes dijiste que querías convertirte en una administradora, ¿así que quieres gobernar a la humanidad?

Miko — Ah, no, dije que quería convertirme en administradora porque pensaba que Gensokyo se podría colapsar si se dejase sin supervisión. Si va a estar bien sin mí… entonces no estoy interesada en seguir adelante con ello. Con el objetivo de cumplir mi deseo de perseguir la verdad cósmica llamada Tao, estoy entrenando.

Kanako — ¿Es Tao algo así como la verdad?

Miko — Si, el principio básico del taoísmo es que conociendo Tao puedes aumentar tu propio poder. Los humanos que han conseguido poder suficiente son llamados ermitaños. Planeo continuar con mi entrenamiento para alcanzar la inmortalidad y tengo la esperanza de convertirme en celestial algún día.

Marisa — Una celestial, ¿eh? He estado en el cielo pero no me pareció un gran lugar.

Miko — ¿Eh? ¿Has estado allí?

Marisa — Un poco.

Miko — Qué bien. Debo mantener mi entrenamiento con ese objetivo.

La aparición de una ermitaña maligna

Byakuren — Ahora que lo mencionas, ¿no había otra ermitaña que apareció junto a la sra. Miko? La sra. Seiga Kaku, ¿verdad? He sentido una extraordinaria maldad emanando de ella, pero, ¿qué es exactamente…?

Miko — Es quien me enseñó el Tao, así que puedes llamarla mi maestra.

Byakuren — Realmente no puedo soportar llamar ermitaño a alguien que manipula cadáveres a placer e interrumpe la providencia de la naturaleza con sus acciones…

Miko — Al final, Tao es la verdad cósmica. Cómo utilizar esta verdad no es algo que enseña el taoísmo. Es maligna cuando el mal utiliza, y buena cuando el bien la utiliza. Eso es algo que Seiga me enseñó a través de sus acciones.

Byakuren — ¿Estás diciendo que es algo que depende de la persona? Solo puedo pensar que cuando obtienes poder te destruyes a ti mismo con los deseos. Personalmente eso es lo que he comprendido profundamente, al contrario que tú.

Miko — Los deseos son parte de uno mismo. La verdad es que es imposible separarse de ellos. Pero quizás esto es algo que no puede ser comprendido por una vieja sacerdotisa senil que se satisface con simplemente recitar sutras.

Byakuren — De todos modos, la sra. Seiga ha estado yendo por ahí molestando a la gente. A este paso, no me sorprendería si alguien la destruyese. Si otra gente no lo hace, quizás lo haga yo misma…

Marisa — Eso es cierto. Hace poco se coló en mi casa y me sorprendió. Casi la asesino por accidente.

Miko — ¿Qué estaba haciendo allí?

Marisa — Estaba robando un velo, incluso después de haberlo cogido para mí misma. Era tan bonito que no pude resistirme.

Miko — Con “velo”… ¿te refieres al velo de Seiga?

Marisa — Sí.

Byakuren — Un perfecto ejemplo…

Miko — … de que uno recoge lo que siembra.

Las ideologías de las religiones

Marisa — Bueno, dejemos eso de lado. A pesar de habernos metido en el problema de reunir a tres figuras religiosas, no hemos llegado a ninguna parte. Puedo ver que habéis estado yendo y viniendo, a veces estando de acuerdo, otras en conflicto, pero, al final, ¿qué es exactamente la religión?

Byakuren — Creo que es una filosofía, para liberarnos del sufrimiento.

Miko — Tengo la misma idea. Es una filosofía, pero para guiarnos hacia mejorar.

Kanako — Así que es una filosofía, de un modo u otro.

Marisa — ¿Qué es una filosofía? (ríe)

Kanako — Bromas aparte, la religión es un método para comprender el mundo. La ciencia y la magia también son lo mismo, son todas formas de estudio.

Marisa — Entonces, ¿por qué hay tantas diferentes? Ya sabes, alborotando y demás.

Kanako — Decir que hay muchas religiones no es diferente a decir que la gente habla muchos idiomas distintos. Si las palabras difieren, entonces los principios se distorsionarán en la transmisión, lo cual podría causar peleas. Pero todas las religiones tienen un deseo en común: salvar a la gente del infortunio. Para protegerse a sí mismos, la gente confía en dioses o se adhieren a budas.

Byakuren — Eso quizás sea cierto. Incluso si a veces se provocan guerras religiones, solo ocurre porque quieren protegerse a sí mismos.

Marisa — No veo por qué molestar a otros es protegerte a ti mismo, ¿pero significa eso que todos los religiosos son pacifistas?

Byakuren — Sí, los youkai que viven en mi templo no lucharán a menos que sea necesario. Nunca es necesaria luchar a no ser que te hayan hecho daño.

Miko — Aquí hay algunos puntos en común. Si tuviese que decirlo, los humanos sin ideologías o fe religiosa tienden a empezar peleas y a hacerse daño los unos a los otros con sus celos y su codicia.

Kanako — Estaría bien que todo el mundo en Gensokyo pudiese vivir en paz.

Akyuu — Ah, ¿Reimu? ¿Podrías esperar un momento? Todavía estamos debatiendo…

Marisa — ¿Oh? ¿Es Reimu? ¿A qué viene esa cara tan larga?

Reimu — Llevo un rato escuchándoos, ¡y estáis todas diciendo lo que queréis! ¡Os enseñaré cuán problemáticas sois en realidad!


(*1) La historia sobre un tanuki con un gran poder ofensivo que termina rompiendo su propia tripa golpeándola.
(*2) La historia sobre un tanuki con un gran poder defensivo que se convierte parcialmente en una taza de té.
(*3) En tiempos pasados, Miko creía en el Bishamonten3. Aunque ahora es uno de los Siete dioses de la fortuna, el que da riqueza, en su tiempo era el dios de la defensa nacional y la victoria.
(*4) El verdadero trabajo de los dioses. El resultado de su trabajo se conoce como bendición divina.
(*5) Dicen que es una bendición divina para los NEETs.
(*6) Es lo que se llama “bomba de fósforo4“. Empezar un fuego con una cerilla en una lado y extinguiéndolo con una bomba en la otra.
(*7) Los dioses que han perdido su fe y se vuelven salvajes.
(*8) Shizuha Aki. Se vuelve roja cuando se enfada.
(*9) … ¿Fe? ¿O calderilla?


1: El mismo libro que Mamizou le entrega a Kosuzu en el capítulo 5.5 de Forbidden Scrollery.
2: En Japón es común asar un boniato usando una pila de hojas caídas.
3: De hecho, se dice que Miko, o el príncipe Shoutoku — la figura histórica en la que está basada — fundó el Templo Chougosonshi: el templo donde entrenaba Myouren Hijiri. La leyenda dice que construyó este templo en 594 para rezarle al Bishamonten para que le diese la bendición divina para ganar la batalla contra el clan Mononobe en el año del tigre, día del tigre y la era del tigre. Debido a esta leyenda, el templo está repleto de papel maché de tigre.
4: Macchi-ponpu (マッチポンプ, katakana del inglés “match pump” (bomba de fósforo)” es una pseudo-palabra inglesa que fue acuñada en Japón y significa “intentar conseguir el crédito de dar una solución para un problema que uno mismo empezó”.


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