Capítulo 7: El lado esotérico del síndrome onírico

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Por fin le será revelada la verdad a la Sumireko (el doppelganger) que despertó de las pesadillas.

Tengo la sensación de que todo el mundo, al menos en Gensokyo, ha estado distante últimamente. Imagino que es debido a las tres semanas en las que no pude visitarlo pero me provoca una sensación incómoda, como si estuviese atrapada en un mundo paralelo donde algo no va bien pero no sabes el qué. Hoy vuelvo a ir al Santuario Hakurei, pero la cara de Reimu no es muy hogareña.

«Ah, sí, van a hacer un espectáculo de fuegos artificiales cerca de mi casa. Ir yo sola no es la mejor de las opciones así que me encantaría que vinieses conmigo, Rei».

«¿Un festival de fuegos artificiales del Mundo Exterior…? No me importaría ir, pero…»

«¿No puedes venir sin más, como la última vez?»

El lugar donde conocí a mi primer amiga de Gensokyo fue en el mundo real. Aquella vez Reimu nos visitó. Siempre evade cualquier pregunta al respecto, pero estoy segura de que existe algún modo de que puedan dejar Gensokyo.

«E-eh, hablando de todo un poco, ¿has notado algo extraño, Sumireko?»

«¿Eh? Nada en particular».

«Ah, está bien. Pero si alguna vez notas algo fuera de lugar dímelo, ¿vale?»

Ves. De esto era de lo que hablaba. Siento que he tenido un montón de… ¿conversaciones? de este estilo. Es cierto que no son lo suficientemente substanciales para llamarlas conversaciones, pero parece que siempre buscan algún tipo de respuesta concreta.

Siendo sinceros esto también ocurre en el mundo real de cuando en cuando. Una nueva serie de moda, un cantante popular, un postre al que se le han hecho muchas fotografías, cualquier cosa otaku que no se haga pesada… Los humanos de nuestro mundo parecen animales incapaces de sobrevivir sin apegarse a un tema. En sociedades aisladas, como lo son los institutos, en un breve lapso de tiempo puedes desarrollar interés por algo fuera de lo normal, compartir aficiones o incluso afrontando la extinción social. Pasa todo el tiempo. Supongo que en Gensokyo también.

«Bueno, si preguntas sobre cosas raras sí que ha pasado algo. Mi móvil está lleno de fotos que no recuerdo haber sacado».

«¿Fotos de danmaku?»

Le enseñé mi móvil pero Reimu no parecía sorprendida.

«Sí, exacto. No solo danmaku, también hay fotos de youkai que nunca he visto. Me pregunto quién las habrá hecho».

«Qué… misterio, ¿verdad?»

Ese chiste sin importancia dejaba entrever que la actitud de Reimu era poco natural.

—Kourindou, la tienda de segunda mano. Su única clienta era la forastera Sumireko Usami.

Su dueño, Rinnosuke, se hallaba en medio de un dilema.

«Y bueno, Reimu ha estado bastante distante, como si estuviese escondiendo algo. Eres el único al que parece no pasarle nada, Rinnosuke».

«¿Ah sí?»

«Venga va, ¿puedes contármelo? ¿Qué ha pasado en estas últimas tres semanas? ¿Sabe todo el mundo por qué no podía venir?»

Durante tres semanas Sumireko estuvo desaparecida y se realizó una búsqueda. El resultado fue que la Sumireko Usami que tengo delante no es la original ni su espíritu astral, sino algo que llamamos doppelganger. Una especie de youkai, lo que quiere decir que como mínimo no es humana. La Sumireko real estará durmiendo en el mundo real.

Pero ella cree que es humana. Sería fácil explicárselo todo pero, ¿sería lo correcto? Además, Reimu y las otras no saben muy bien cómo dirigirse a ella. Y si es un youkai, ¿estaría bien ejercer la violencia sobre ella? No se llega a un consenso.

Sin embargo parecía compartir las mismas sensaciones y emociones que su yo real, al igual que su consciencia. Por ese motivo —y porque no sabemos qué efecto puede tener el revelarle su verdadera identidad— hemos hecho todo lo posible para no causar más problemas.

En cuanto a mí, creo que mientras no sea hostil no existe la necesidad de tratarla como un enemigo. Además ella misma tiene dudas al respecto de su ‘síndrome onírico’ así que me gustaría ayudarla a recordar esas tres semanas, pero…

«Durante las tres semanas en las que estuviste desaparecida todos estábamos preocupados e incluso nos pusimos a buscarte en grupo. Bueno, ‘buscarte’ tampoco es la palabra adecuada puesto que solo pudimos hacerlo en Gensokyo».

«Ah, así que es eso. Hice que todos os preocupaseis, uh…»

«Sería grave que un youkai te hubiese capturado, habría problemas hasta en el Mundo Exterior. Fue un alivio verte de nuevo».

«Parece que intentas poner cualquier excusa para librarte del problema pero gracias de todos modos. Pero, ¿qué pasó de verdad en esas tres semanas?»

«No lo sé con exactitud. ¿Quizás estabas enferma y por eso no podías soñar?»

«Entonces tiene que ver con mi salud, ¿no? Aunque tienes razón, recuerdo tener pesadillas… Aunque no puedo recordar qué pesadillas».

Sumireko empezaba a hartarse de esta conversación inconcluyente.

«Boh, ¡me da igual! Pensar en ello es inútil. Entonces ¿todo el mundo está tan distante porque están molestos por haberse preocupado? Supongo que solo necesito estar agradecida. Lo veré como algo positivo».

Sumireko recuperó su alegría habitual. Se ve que nunca le ha costado ser positiva. Quizás todos los jóvenes del Mundo Exterior son igual que ella.

*Cling cling*

«Bienv—. Oh, pero si es Marisa».

«Eso es. Y recuerda que el cliente siempre tiene la razón1».

Había escuchado esa frase más de una vez, pero nunca del propio cliente. Por supuesto, Marisa no lo era.

«Ooh, ¿tú también estás aquí, Sumireko? Me alegro».

«¿Te alegras? ¿Por qué?»

«Verás, desapareciste y todo el mundo está un poco preocupado. Podrías desaparecer otra vez en cuanto te perdamos de vista. Verte relaja un poco las cosas».

«Siento que te hayas preocupado».

La cara de Sumireko, algo avergonzada, expresaba disculpa.

«Eh, espera, ¿quizás lo haya dicho mal? Fuimos nosotras las que nos preocupamos. No tienes por qué sentirte mal».

Ese comentario tan innecesario hizo que la situación se enrareciese.

«Por cierto Marisa, ¿qué has venido a hacer aquí?»

«Últimamente no hay nada interesante que hacer así que Reimu tampoco se tercia a nada. Supuse que deberíamos hacer algo antes de que se eche completamente a perder. Y está cerca, creedme. Busco algo que pueda causar alguna impresión».

«Anda, ¿y eso? Si está aburrida, ¿por qué no celebrar un festival?»

«Porque es lo que siempre hace. Vive atrapada en la rutina. Por eso mismo necesitamos algo que llame la atención. Un objeto o herramienta extraña que tengas por aquí sería suficiente».

Eché un vistazo por mi tienda. Me enorgullezco de ser el lugar número uno en Gensokyo en lo que a objetos raros se refiere. Lógicamente tengo bastantes que podrían entretener a cualquiera.

«Entiendo. Mmm, ¿qué tal esto?»

«Parece un sombrero gigante».

«Esas son… gafas de VR».

Sumireko estaba sorprendida.

«Sí, son ‘gafas de VR’. No termino de creerme que haya visto algo así en una tienda llena de antiguallas. Es inconexo».

Me las puse. Mi visión estaba totalmente bloqueada, cubriendo el mundo de oscuridad. Tras un breve instante, vislumbré un arcoíris de flores en un hermoso prado… o eso creo.

«Esto te permite ‘experimentar paisajes irreales como si fuesen de verdad’. Ahora mismo estoy viendo un prado maravilloso».

«¡Eeeh! ¡Suena guay!»

Marisa me quitó las gafas de VR como si me las estuviese robando y se las puso.

«Déjame ver… Eh, ¿está todo oscuro?»

«Es normal. Es un aparato que impide el paso de la luz para mejorar la experiencia, o eso creo».

«Mmm… Sigo sin ver nada».

«Se basa en el poder de tu imaginación».

«Ooh… ¡Empiezo a ver algo! ¡Vuelo sobre un montón de agua! ¡¿Es el oceáno?! ¡Lo es!»

Marisa estaba emocionada. Sumireko miraba la escena con una mirada fría.

«Pero vamos a ver, si ni siquiera están enchufadas. No hay electricidad, normal que esté todo negro».

«¿Eh? Pero estoy viendo esto de verdad, o al menos así lo siento».

Eso me recuerda a que si no quieres ver nada, si quieres la completa oscuridad, basta con cerrar los ojos.

«Aaaah, ¡volar sobre el mar ha sido genial!». Marisa se quitó las gafas, satisfecha.

«Si te has divertido tanto con unas gafas de VR que no funcionan quizás sea que la gente de Gensokyo tiene demasiada imaginación. Supongo que es un poco pronto para enseñarlas en un festival».

Sumireko recordó un VR que le permitió ver cómo sería estar dentro de un fuego artificial.

«Ah, ya sé: ¿qué tal un festival de fuegos artificiales corriente y moliente?»

«¿Fuegos artificiales? Eso lo entiendo pero… ¿cómo funciona la parte de ‘festival’? ¿Cómo es?»

«Veamos… Tiran unos fuegos artificiales enormes y— Espera, habrá un festival cerca de mi casa. ¿Quieres venir conmigo?»

«Suena bien, me encantaría, pero… es en el Mundo Exterior, ¿verdad? Imposible».

«¿Eh? ¿Pero no has estado fuera antes?»

«Eso fue, mmm, un accidente o algo así. No podemos entrar y salir cuando queramos».

«Ah, qué pena… Bueno, sacaré fotos y podrás verlas».

Un par de días más tarde Reimu, Marisa y Sumireko se reunieron en el Santuario Hakurei.

Tal y como prometió, les estaba enseñando las fotos del festival.

«Uah… qué bonito. Estos son los fuegos artificiales del Mundo Exterior…»

Sumireko estaba utilizando su móvil.

«Geniales, ¿verdad? Es solo un festival pequeñito cerca de mi casa, ¡pero el shakudama más grande fue fantástico!»

«Estas las saqué desde bastante lejos… Me pregunto cuán grande será. Un momento».

Respondiendo a su mal hábito de buscar las cosas antes de pensar Sumireko escribió «tamaño de los fuegos artificiales» en su móvil.

«Ah, claro, no hay cobertura. De todos modos me imagino que son gigantescos, sí».

Reimu y Marisa vieron entusiasmadas todas las fotos de esos fuegos artificiales, pero se ve que fueron incapaces de entender cómo se puede hacer algo así. Entonces, un misterioso impulso afloró en Sumireko y se comportó de una forma que no pudo entender. En el móvil Reimu deslizó desde una foto de fuegos artificiales a otra cosa.

«¿Eh? Esto parece fácil de esquivar».

Dijo Reimu.

«Oye, que los fuegos artificiales no son danmaku… Bueno espera, esta foto es danmaku.»

«Ah, sí, esas son las fotos de las spellcards que vi en Gensokyo…»

A pesar de ser fotos del festival parecían fotos de spellcards. Debido a esto, Reimu vio los fuegos artificiales como spellcards y se le ocurrió la idea de un festival de fuegos artificiales danmaku.

Días después faltaba solamente un día para que el concurso de fuegos artificiales danmaku diese comienzo. Sumireko estaba en Kourindou.

«Es mañana entonces, ¿no? El festival fue idea tuya».

«No, no, fue cosa de Rei».

«Los humanos así lo piensan pero he oído que muchos youkai creen que fue cosa tuya. Eres la forastera. ¿Sabes por qué?»

«Mmmm, ¿por qué?»

«Por las fotos que se han utilizado en los panfletos. Son, sin duda, las de tu teléfono».

«Ah, por supuesto. Pero, espera, yo no hice esas fotos… Quizás quienes aparecen en ellas sepan quién las hizo».

«Dicen que has sido tú».

«…»

«¿Sabes qué estoy intentando decirte?»

«¿Te refieres a las fotos de mi móvil…? ¿Insinúas que fui yo quien las sacó? No me acuerdo pero… ¿quizás tengo personalidad múltiple o algo así…? Parece sacado de una historia de terror psicológico…»

Sumireko parecía apesadumbrada.

El festival de los fuegos artificiales ya había causado alguna preocupación. Más de ‘un par’ de youkai parecían descontentos e incluso circulaba el rumor de que algún que otro youkai estaba urdiendo algo. Reimu era consciente de ello pero su respuesta «no os preocupéis, es por eso por lo que tenemos a gente tan poderosa como jueces» había fracasado en su intento de calmar las aguas.

Pero creo saber quién era el que estaba planeando algo.

«Eres juez. Quizás el festival sea peligroso para ti».

Al verla tan decidida, le conté la verdad.

«No sé si finges no ser consciente pero tú no eres la Sumireko real».

«¿Qué…?»

«Eres un youkai. Un doppelganger. La Sumireko real está en el Mundo Exterior».

«…?!»

«Las fotos de tu móvil fueron tomadas en situaciones de las que tu doppelganger no recordaría nada. Reimu y las demás son conscientes de esto».

«Pero… tengo recuerdos del Mundo Exterior. Incluso recuerdo mi infancia. Esto es ridículo».

«Bien, dije que tú eras un doppelganger, pero compartes recuerdos y dudo que la original pudiese notar la diferencia. ¿Pero no has sentido nada raro? ¿No te parece raro solo puedas visitar Gensokyo en sueños? Y no como un cuerpo astral, sino con tu cuerpo real, carne y todo. Nos enteramos de esto hace poco pero la Sumireko de Gensokyo, es decir, tú, ha sido siempre un doppelganger».

«…»

Sumireko estaba muda. Evidentemente. Acababan de decirle que era una impostora, lógicamente estaría perpleja.

«Bueno, no es algo realmente importante. Se ve que los doppelganger comparten espíritu y carne con los entes reales. Y, cuando despiertas, también tendrás sus recuerdos. Puedes pensar en ello como si tuvieses otro yo… Intenta no desanimarte, Sumireko».

«¿Quieres decir que… yo, yo ahora mismo, soy un youkai?»

«Sí. Quizás ‘youkai’ sea ir demasiado lejos. ¿’Ente esotérico’ u ‘ocultista’? Algo así».

«¡Genial! ¡Soy tan feliz?»

«¿Eeh?»

Sumireko estaba llena de júbilo. Era casi decepcionante.

«Siempre he pensado que era especial, no una simple humana más. Que no había duda en pensar que era un ser único. Una estudiante de día, ¡pero un youkai mientras duermo! ¡Esto es lo mejor que me ha pasado! ¡Por fin formo parte de Gensokyo!»

—Al día siguiente. El día del festival.

Sumireko había estado recogiendo con gusto todas sus opiniones sobre danmaku en un libro.

En cuanto a mí, había estado preguntándome qué sentido tenía el festival de fuegos artificiales. Reimu quería atraer visitantes pero existía alguien que se estaba beneficiando todavía más: Sumireko. Acaso no había sido el doppelganger de Sumireko, que posee la mitad de su consciencia, quien había incitado a Reimu a celebrar el festival y así brindarle la oportunidad de entrar en contacto con más youkai.

Sumireko había sido capaz de sacar fotos sin ser consciente de ello. Por tanto, su doppelganger tendría algún tipo de vida propia. Pensé que necesitaba seguir observándola.

Continuará.


Notas de traducción

1: En japonés, la frase «el cliente es dios» equivale a «el cliente siempre tiene la razón». Por lo tanto, Marisa entra en Kourindou llamándose diosa.