Capítulo 4: Trampa cálida en la estufa

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Humanos y youkai visitan una Kourindou cubierta de nieve y hablan sobre los detalles del “incidente de las cuatro estaciones” —

Trampa cálida en la estufa

En el verano, las noches. ¡Qué bellas son cuando brilla la luna, cuando en la oscuridad se entrecruzan enjambres de luciérnagas, o cuando son una o dos las que vuelan solitarias con sus luces fugaces; e incluso cuando llueve!1.

Una lluvia tan fuerte que me rememora mis temores. Una noche tan brillante y tan llena de ruido que nadie puede dormir. Una noche rebelde y tropical. La noche veraniega de la que Sei Shounagon fue testigo — ¿quién podría imaginarlo? Me pregunto si el paisaje que flota en mi cabeza es un verano iluso nacido en la nostalgia.

Todavía la veo en mis sueños. Noches veraniegas iluminadas por la luna; las completamente oscuras, cuando las luciérnagas se esparcen en las horas más oscuras; una poderosa ráfaga que se lleva consigo todo el calor del día… El verano de un paisaje primitivo y fantástico visto en sueños por un pacífico aristócrata. Su objetivo era huir del doloroso verano de la realidad.

 

“¡¿Qué ha ocurrido en Gensokyo?! Siempre ha atraído todo tipo de cosas raras, pero al menos la estación se correspondía con la época del año”.

El verano por fin había vuelto a Gensokyo, pero el suelo estaba cubierto de nieve y soplaba una ventisca.

“Con toda esta nieve ni siquiera sé dónde está el ca- ¡ah!”

Resbaló y cayó sobre el camino cubierto de nieve. Pero, sin embargo, alzó la voz con una sonrisa.

“¡Esto es genial! ¡Sabía que Gensokyo era un lugar extraño, pero…!”

Ignorando la nieve que se le había metido en los mocasines, la chica corrió bajo el frío invernal vestida con ropa de verano.

 

Kourindou bajo la nieve.
Rinnosuke Morichika y Marisa Kirisame están charlando, ambos vestidos con ropa cálida.

“Ya veo, las hadas se estaban volviendo locas. Entonces, ¿ese ha sido el motivo de esta nevada en pleno verano? Pero si ya habéis resuelto el incidente, Marisa, ¿cuándo va a volver todo a la normalidad?”

“Quién sabe. Dijeron que se arreglaría solo, pero…”

“Casi no me queda leña para quemar y eso me traerá problemas si este invierno no desaparece pronto”.

Había pasado un mes desde el fin de la temporada de lluvias y, en lugar del tan esperado verano, volvió el frío y la nieve. Veloz, Rinnosuke preparó una estufa pero no pudo preparar la leña suficiente, pues el frío volvió de forma inesperada.

“Eh, al menos puedes calentarte. Esto es un paraíso a comparación con la ventisca interminable del bosque. Bueno, supongo que es peor la primavera perpetua del Santuario Hakurei”.

“¿Oh? ¿Es siempre primavera en el santuario?”

“¿Aaah? ¿No te lo he dicho?”

“Estaba seguro de que todo Gensokyo estaba cubierto de nieve”.

“Eso es porque nunca sales de casa. Y no es solo el santuario, las hojas ya están cambiado de color en las montañas y… Oh, ha venido alguien”.

 

Se escuchó un fuerte ruido proveniente de la entrada.

“¡Fuaah! ¡Qué fríiiiio! ¡Voy a morir congelada!”

“Oh, pero si es Sumireko. Me alegro de que hayas llegado hasta aquí. Pero debo decir que no vienes muy preparada para este frío”.

Sumireko estaba temblando con su camisa de manga corta.

“¡Hasta los calcetines están empapados! Ah… pero aquí dentro hace mucho calor. Estoy volviendo a la vida…”

Sumireko se quitó los zapatos y los dejó al lado de la estufa. Y entonces Marisa los recogió.

“Oye, ¿has venido hasta aquí con esto? No tienen algodón y madre mía qué suelas tan lisas. Si caminas por la nieve llevando esto te resbalarás y te harás daño”.

“Oh pero, ¡es verano! ¡¿Cómo iba a saber que aquí estaría nevando?!”

Era la humana del Mundo Exterior, Sumireko Usami. Como bien dijo Marisa, aquellos zapatos no eran los adecuados para a nieve. Pero ella también lleva los mismos en invierno. Dicho de otra forma: es una estúpida a quien no le importa caerse.

“Bueno, en Gensokyo puede pasar cualquier cosa”.

“Eh, ¿qué? Al principio pensé que aquí hacía mucho calor pero esta estufa no calienta demasiado, ¿no? Me estoy helando”.

Viéndola temblar de frío, Rinnosuke sintió lástima.

“Ah, no me queda demasiada leña y estaba intentando racionarla. Pero bueno, he oído que este invierno temporal terminará pronto, así que debería dejar de hacerlo”.

“¡Eres mi héroe!”

Sumireko juntó las manos de forma exagerada en lo que parecía una pose para rezar.

 

“¿Y por qué tanta nieve? ¿Está ocurriendo algo en Gensokyo?”

Sumireko hizo una buena pregunta. Hasta Marisa pensó que era normal preguntarlo, pero no pudo evitar responder algo irritada.

“Hay mucho de lo que hablar pero, primeramente, quiero que sepas que este es el típico caso de ‘alguien hace algo y todo se vuelve patas arriba’, muy común en Gensokyo. Los llamamos “incidentes”.

“¿Incidentes? Entiendo… Espera, ¿podría ser que todo esto sea nieve creada por el hombre? Algo como el señor Morichika utilizando una máquina”.

“Nieve creada por el hombre… Lo que dices no tiene demasiado sentido, pero este incidente no se trata solo de nieve. Están ocurriendo más cosas, como cerezos en flor y hojas que comienzan a cambiar de color. Todas las estaciones se están volviendo locas”.

“¿Eeeeh? ¿Por todo Gensokyo? Así de repente, es difícil de creer que haya pasado sin más…”

“Bueno, ya te he dicho que pasa todo el tiempo. Pero para ser sincera este incidente desafía el sentido común. Lo mismo puedo decir de quien lo provocó todo”.

“Oh, ¿así que ya sabes quién lo hizo?”

“Sí. No solo eso, sino que ya se ha resuelto. Más o menos. Las estaciones deberían volver a la normalidad”.

“Creo que lo entiendo. Por cierto, ¿cómo sabes tanto del tema, Marisa? Espera, no me digas que eres un esbirro del culpable”.

La conversación estaba empezando a molestar a Marisa así que Rinnosuke intervino.

“¿Nadie te lo ha dicho? Marisa Kirisame es una humana que se gana el pan resolviendo incidentes”.

“Eso es. Siempre que comienza uno, dejo todo lo que estoy haciendo y parto a resolverlo. Como una heroína”.

Marisa hizo una pose, pero Sumireko pensó que cualquiera que se llamase héroe debía ser bastante rancio así que respondió con una sonrisa torcida.

“Ah, ya-ya veo. Así que eres una heroína. Con ese gusto para la ropa juraría que eras alguien que celebra Halloween todo el año”.

“Te estás riendo de mí, ¿verdad? Este es el uniforme de hechicera”.

“Lo siento. Pero lo cierto es que parece un cosplay barato que venden en una tienda de descuento, así que- ¡ayy!”2

Marisa saltó hacia Sumireko. Riéndose, ésta detuvo el ataque de la hechicera. Pensando “madre mía”, Rinnosuke aprovechó la oportunidad para preguntarle algo a Marisa.

“En verdad, siento curiosidad sobre este incidente. ¿Qué tipo de persona era el culpable? ¿Cuáles eran sus motivos? ¿Te importaría aclararlo, señorita especialista en resolución de incidentes?”

A decir verdad, Marisa no estaba muy por la labor de responder pero, quizás viendo que no había forma de cambiar el transcurso de la conversación, empezó a hablar a regañadientes.

 

“¿Hablas de una puerta en tu espalda? Ugh, ¡qué miedo!”

“Las personas con esas puertas tenían su energía mágica descontrolada, provocando que todo se volviese loco allá por donde iban. Era un problema especialmente con las hadas, quienes controlan la naturaleza. Debido a su descontrol las estaciones empezaron a ser un caos”.

“Oh, ¡las hadas son geniales!”

“Oye, ¿de qué te impresionas? Las hadas no son impresionantes. Es más, tan solo son una manifestación del poder de la naturaleza. Es decir, que si las hadas se vuelven locas, la naturaleza hará lo mismo. Creo más bien que deberías estar asustada de la gente que puede hacer que se vuelvan locas durante tanto…. Eh, bueno, da igual”.

“? Bueno, supongo que es cierto. ¿Pero no significa eso que las hadas tienen el suficiente poder mágico como para controlar la naturaleza?”

“Mmm, no tengo ni idea. Todo lo que sé es que rebosaban poder, más del que tienen habitualmente. Aunque no puedo decir con exactitud de dónde viene ese poder. ¿Quizás del culpable? ¿O de otro mundo o dimensión…? En cualquier caso, el culpable estaba tras esas puertas de nuestras espaldas”.

“Ah, así que puedes atravesarlas. La puerta de tu espalda, quiero decir”.

“Bueno, ¿qué esperabas? Son puertas. Dentro había un mundo indescriptible y aterrador”.

Poco a poco, como si le gustase, Marisa empezó a hablar como si contase una historia de terror.

 

“…Era una mañana veraniega, cubierta de nieve. Una ventisca enfurecida atravesaba el Bosque de la Magia y apenas podía ver gran cosa cuando, de repente, había alguien de pie, delante de mí. “¡Sal, sal de mi camino!” fue lo que dije, pero no se movía. Pensando que algo iba mal, me acerqué y me di cuenta de que era un jizo. “Oh, ¿es solo una estatua? ¿Pero quién pondría una estatua en un lugar como este?”. Mientras me lo preguntaba, el jizo puso una gran sonrisa, ¡y me atacó de golpe! Grité “¡uaah, es un monstruo jizo!” y entonces- eh, estate quieta, estaba llegando a la mejor parte”.

“Es-espera un momento. El tono está bien, al igual que la historia, pero esto empieza a sonar a invención. Ahora me pregunto cuánto de eso es real”.

“¡¿Pero qué?!”3

Sumireko respondió de la forma más cliché posible.

 

Esto es lo que pensó Rinnosuke.

No sabía cuán cierta era la historia de Marisa. Podía ver, sin embargo, que estaba evadiendo la pregunta. Por algún motivo no quería hablar del incidente. Normalmente tras resolver un problema tan grande como este alardearía de su heroísmo sin problemas. Era solo una suposición, pero tenía un mal presentimiento.

“Marisa… ¿de verdad has resuelto el incidente?”

“Por supuesto que lo hice. ¿Por qué dudarías?”

“Es solo que pareces estar evitando llegar al quid de la cuestión”.

“Umm. Bueno… Es cierto que he resuelto el incidente. Pero hay partes de las que no quiero hablar…”

En ese momento, Sumireko miró por la ventana, aturdida.

“Ey, ¡hay algo ahí fuera! ¡Es un jizo con un sombrero de paja y está caminando!”

“¿Eh?”

Sorprendidos, Marisa y Rinnosuke miraron por la ventana. Allí se encontraron con una pequeña chica con trenzas vestida como un jizo.

“Ah, qué calor hace en Kourindou. Pensé en ir a comprar a la aldea pero hace tanto frío fuera que empezaba a reconsiderarlo”.

Su nombre era Narumi Yatadera. Es un jizo que vive en el Bosque de la Magia.

“¡Lo siento mucho! Te vi andando a través de la nieve como si estuvieses rezando y pensé que había aparecido una estatua jizo con sombrero de paja”.

“Ajaja, esta es Narumi Yatadera. Y realmente es un jizo”.

“¿Eh? ¿En serio?”

Sin pensárselo dos veces, Sumireko tocó el cuerpo de Narumi.

“¿Quée? ¡Su cuerpo es blando! ¿Qué sentido tiene que las estatuas jizo no sean pesadas y rocosas?”

“¿Y quién es esta maleducada?”

“Una humana del Mundo Exterior”.

“¿Qué? ¿E-el Mundo Exterior?”

“¡Encantada de conocerte, soy Sumireko Usami! Soy una super colegiala que puede ir y venir entre Gensokyo y mi mundo!”

Parecía estar imitando la pose que hizo antes Marisa. Sorprendida, Narumi se giró hacia Rinnosuke.

“Sé que solo vendes basura inútil del Mundo Exterior, ¿pero ahora tienes a una humana en stock? ¿Cuánto pides?”

Rinnosuke la miró amargamente.

“Narumi. No está en venta. Es cierto, Kourindou trata con objetos del Mundo Exterior, pero los humanos no son objetos. Es una clienta. Al menos por ahora”.

“¿Es cierto? Estoy segura de que se vendería a buen postor entre los youkai. Al menos si ignoras su mal calidad, pues es mercancía extraña”.

Narumi se giró hacia Sumireko mientras decía su descontento y se rió.

 

Un poco más tarde, Marisa, Sumireko y Narumi habían comenzado una charla amistosa.

“Oh, así que en el Mundo Exterior pueden hacer una máquina que calienta y enfría. Me encantaría tener una pero, ¿cómo funciona? Si prende fuego entonces haría más calor pero si tiene hielo en su interior solo podría enfriarlo todo”.

“Probablemente tenga que ver con el calor de vaporización, pero es una buena pregunta. Un segundo, déjame googlearlo… Ah, cierto, estoy fuera del alcance del servicio. Lo buscaré más tarde”.

“¿Qué es esa cosa?”

“Es mi smartphone. Es un aparato que puede hacer llamadas, búsquedas por internet, comprobar información, mirar mapas, prácticamente cualquier cosa. Pero, bueno, en Gensokyo tan solo es un reloj con cámara”.

 

Con la tienda convertida en una sala de estar, no había lugar para mí. Pero todavía le estaba dando vueltas al tema del culpable del incidente. ¿Qué haría que Marisa no quisiese hablar de ello? Pude pensar en tres cosas. La primera, que Marisa mentía acerca de su resolución del incidente. La segunda es que Marisa había sido derrotada por el culpable. La tercera es que el culpable es alguien que conoce y está encubriéndolo…

Para ser sinceros, las tres eran posibles. Pero cuando las circunstancias del incidente afectan a todo Gensokyo de esta manera, creo que todo el mundo tiene derecho a conocer los detalles. Tengo que volverle a preguntar a la evasiva Marisa. Pero no encuentro el momento apropiado, no mientras sigan charlando. Aunque, mientras dudaba, Narumi cambió el tema de conversación justo tal y como necesitaba.

“Aaah, ojalá tener aire acondicionado. Si tuviese uno de esos no hubiese pasado nada porque el verano cambiase a invierno. Por cierto, Marisa, ¿cuándo se va a terminar el invierno en el Bosque de la Magia? Estoy segura de que dijiste haber resuelto el incidente”.

¡Sí, eso es! Mi oportunidad para meterme en la conversación.

“Me gustaría volverlo a preguntar a mí también, Marisa. Parece que no quieres hablar de ello pero, este incidente ha sido un problema para todos. Así que creo que merecemos saber la verdad”.

Con cara compungida, Marisa susurró “supuse que esto pasaría…” y empezó su explicación.

 

El incidente fue provocado por el poder de una diosa oculta. Una extraña historia sobre ella causando un incidente que afectase a todo Gensokyo solo para buscar un sirviente. La parte más increíble fue que provocar este caos estacional ni siquiera era su objetivo, tan solo un efecto secundario.

“¿Oh? ¿Así que el incidente fue debido al trabajo de esa diosa escondida? ¿Una sola persona puede tener semejante efecto sobre Gensokyo? Aterrador”.

“Sin que nos diésemos cuenta, ambas, Marisa y yo, fuimos afectadas por la magia que creaba puertas a nuestras espaldas. Una magia que ni siquiera yo, un jizo mágico, pude detectar. Terrorífico”.

“Ooh, ¿puede mantenerse relevante con un alcance tan grande sin tener que hacer aparición? ¡Qué de gente fantástica hay en Gensokyo!”

Tras oír hablar del incidente, los tres estábamos en shock. Al mismo tiempo, sentimos miedo y respecto por esta hipotética diosa.

“¡Ves, esa reacción! Por eso mismo no quería hablar de ello. Todo el punto del incidente fue que ella pudiese demostrar su poder. Quienquiera que escuche sobre ello se sorprende y decide inclinarse ante ella. ¡Exactamente lo que quiere!”

 

Marisa sonaba frustrada pero, quizás debido a la alegría de poder quitarse esa presión del pecho, continuó con sus increíbles historias de ser invitada a convertirse en la sirvienta de esta diosa escondida, qué había al otro lado de la puerta y más cosas. Con cada una, los tres denotaban mayor interés y siempre había algo más de lo que hablar. Si este era el objetivo de la diosa oculta entonces lo ha logrado. Lo cierto es que ni siquiera Marisa demasiado enfadada.

Al final, el incidente de las cuatro estaciones que irrumpió por todo Gensokyo dejó un saldo de cero víctimas. Su única consecuencia latente fue la profunda presencia de una diosa escondida. La flor de la conversación entre este único trío de hechicera, forastera y jizo continuó floreciendo. Pero, personalmente, estaba harto de toda este parloteo femenino y solo podía mirar fijamente el reloj. Estoy seguro de que la diosa escondida se frustraría si todo el mundo en Gensokyo fuesen como yo.
Menuda decepción de haber sido así.

 

Continuará.


Notas de traducción

1: Párrafo sacado del Makura no soushi (El libro de la almohada) de la autora japonesa Sei Shounagon.

2: Sumireko se refiere a la cadena “Don Quijote“.

3: 「なんでやねん」(nandeyanen) es un comentario típico propio del dialecto de Kansai. Más información aquí.

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