Capítulo 1: La orgullosa y solitaria tienda de curiosidades

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Kourindou tiene una visitante inusual… una verdadera habitante del Mundo Exterior.
¡Por fin vuelve la legendaria serie! ¡Aquí se reanuda Touhou Kourindou!

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La orgullosa y solitaria tienda de curiosidades

Aunque a mucha gente no le gusta ir al colegio, lo cierto es que no puede decirse de todo el mundo. Algunas personas encuentran agobiantes las vacaciones largas porque deben tomar la iniciativa en planear sus propios horarios. No importa lo que diga un solitario, el hecho es que ningún hombre es una isla y el completo aislamiento es igual a la muerte. A aquellos a quienes no les importa estar solo intentarán restarle importancia diciendo que prefieren ser así, rechazando la pena de los demás. Sin embargo, yo soy una excepción.

Cuando empezaron las vacaciones de verano, puesto que no tengo ningún amigo con el que salir, simplemente pasaba el tiempo encerrada en mi habitación. No era que yo fuese una “hikkikomori”, temerosa de salir al mundo. Era más bien como un artista protegiendo sus estándares estéticos de ser confundidos con el estilo común, un matemático intentando resolver los Problemas del milenio o una sacerdote intentando alcanzar la iluminación. Estaba en un aislamiento constructivo, básicamente.

En realidad conseguí la habilidad de viajar a un mundo de fantasía mientras duermo. Realmente no entendía por qué, pero lo cierto es que claramente tenía algo que ver con haber forzado mi entrada anteriormente. Así que, mientras mi cuerpo estaba inerte en mi habitación, mi mente estaba fuera, explorando y descubriendo cosas nuevas todos los días.

 

“Ah… en Gensokyo hace mucho más frío. ¿Quizás es porque tiene una elevación más alta? Aunque no puedo confirmarlo sin un GPS…”.

Aprovechando las vacaciones de verano, había estado pasando más tiempo en Gensokyo. Extrañamente, a pesar de que siempre estaba durmiendo, mi cuerpo no parecía ser más débil. Es más, gané algo de tono muscular. No sabría decir si es porque estaba moviéndome en mi sueño o es que si mi verdadero cuerpo también se había venido conmigo.

“Entonces, ¿a dónde debería ir hoy? Reimu y Marisa me han dicho que no me acercase al bosque o a la montaña, pero no dijeron por qué…”

Obedeciendo a mi curiosidad, me dirigí hacia el bosque. Después de todo, solo estaba soñando, y ya me había acostumbrado a los youkai y a los espectros, así que no esperaba estar particularmente sorprendida o algo. Eso fue lo que pensé cuando encontré a alguien llevando un gran objeto envuelto en un paño. No pareció darse cuenta de que yo estaba allí, y el paño no era capaz de cubrir su carga por completo. Parecía como algún tipo de aparato eléctrico o similar, de los cuales no he visto muchos en Gensokyo. Intrigada, la seguí.

Al poco tiempo, me di cuenta de que nos estábamos acercando al bosque. Mi corazón empezó a acelerarse al mismo tiempo que yo me esperaba que ella cruzase el dosel arbóreo, pero luego vi que giró hacia un edificio de tamaño mediano con un almacén no muy lejos. Alrededor de él estaban esparcidos toda clase de objetos, y al principio pensé que era uno de esos problemáticos vertederos de basura. Sin embargo, al mirar más de cerca, estaban colocados de manera intencionada. Los objetos en sí mismos también eran sorprendentes: señales de tráfico, bicicletas, televisiones de rayos catódicos y otras cosas de los 80 e incluso antes (mucho antes que yo) que solo había visto en fotos. Y puesto que todas eran cosas que reconocía como parte de mi mundo, pensé que había dejado Gensokyo en algún punto.

 

Me acerqué al edificio con una señal encima de su puerta que decía “Kourindou”. Parecía ser el nombre de la tienda.

 

Eché un vistazo al interior de mi tienda. Prácticamente todo parecía no haber funcionado en mucho tiempo. Estaba cansado de mirar.

A pesar de ello, últimamente se ha incrementado la llegada de mercancía, particularmente aquellas máquinas que requieren electricidad. Desgraciadamente, la oferta superó a la demanda y quedó sin venderse. Pensé que no podría continuar con el negocio si estas condiciones persistían.

 

Mi nombre es Rinnosuke Morichika. Soy el dueño de la tienda de curiosidades “Kourindou”.

En lugar de vender objetos que uno puede encontrarse en cualquier lugar, pensé en tratar con un nuevo comercio — la venta de objetos del mundo exterior.

 

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Por eso no me sentía muy solo en los días sin ningún visitante. Ese aislamiento me da el tiempo de adivinar cómo utilizar mi colección. Incluso si no tengo ningún cliente…

*Cling-cling*

“Oh, ¿es esto una tienda?”

“Bienvenida y, sí, esta es una tienda de curiosidades. Si ves algo que te gusta, no dudes en preguntar”.

“Ooh, una tienda de curiosidades… Ya veo, eso explicaría las cosas”.

“Pero no la confundas con una tienda de antigüedades corriente. Principalmente trato con objetos del mundo exterior, la única de su tipo en Gensoyo”.

“Jaja, mmm…”

“No pareces sorprendida… Apuesto a que nunca antes habías visto algo igual, ¿o sí?”

“Oh, ¡qué nostalgia! ¡No había visto uno de esos teléfonos que se doblan en años! Así que aquí incluso tienes ese tipo de cosas…”

“¿Sabías que era un teléfono móvil? ¿Quién eres?”

“Vivo en el mundo exterior. Mi nombre es Sumireko Usami. Encantada de conocerte”.

“¿E-eres del mundo exterior? Tiene que ser una broma…”

“No, es en serio. Mmm, ¿cómo podría demostrarlo…? Ah, ya sé. Mira, aquí tienes el último modelo de teléfono móvil”.

 

No había estado tan sorprendido en años.

Tengo la habilidad de saber el nombre y la utilidad de un objeto con tan solo mirarlo. La chica me enseñó un objeto llamado smartphone que sin duda era del mundo exterior. Y el hecho de que funcionase probaba que ella también era del mundo exterior.

Incluso considerando la naturaleza de mi negocio, nunca pensé que conocería a alguien del mundo exterior. Sin embargo, verme abrumado por la emoción sería imprudente, así que me esforcé en fingir compostura.

“E-entonces, ¿cómo has llegado a Gensokyo?”

“Umm, fue un poco por error, pero hace un tiempo encontré la forma de entrar forzosamente. Y desde entonces, por algún motivo, soy capaz de venir aquí siempre que sueñe”.

“¿De verdad? ¿Significa eso que ahora mismo estás soñando?”

“Eso es. Cuando duermo voy a Gensokyo, y cuando me despierto vuelvo al mundo real. He estado todo el verano entrando y saliendo”.

“Mmm, qué extraño. Por cierto, ¿has conocido a Reimu — quiero decir, a la sacerdotisa Hakurei?”

“Sí, conozco a Reimu. Suelo pasar mi tiempo en el santuario cada vez que vengo aquí”.

Bueno, eso simplifica las cosas. Pensaba en alertar a Reimu de que algo iba mal con la barrera, pero parecía ser que no había nada de lo que preocuparse.

En ese caso, me dejó con una cuestión más apremiante.

“Um, si eres del mundo exterior, ¿serías capaz de traer contigo otros objetos de interés?”

“¿Uh?”

“Tal y como puedes ver, esta tienda trata con objetos de tu mundo. Estoy seguro de que desde tu punto de vista estos son objetos cotidianos, ¿verdad?”

“Yo no diría eso; están un poco anticuados… De hecho, casi todo es de antes que yo naciese”.

Llevaba mucho tiempo creyendo poseer mercancía a la última, esto me dejó en un breve shock.

“Ya veo… Bueno, en cualquier caso, estoy interesado en objetos de tu mundo, así que quiero ver si puedes traer algo más de allí”.

 

No podía traer nada más grande que ella. Era normal, pues tendría que ser capaz de quedarse dormida mientras lo tuviese consigo. No sería factible nada más grande que un pequeño bolso o smartphone.

“Pero el smartphone no puede hacer mucho si no tiene señal. Aunque todavía es útil, puesto que dice la hora y puedo leer libros en él”.

“¿Leer libros, dices?”

“Sí, con un lector de e-books. Tengo una gran biblioteca aquí dentro, incluso si son todos cómics”.

“Impresionante. Probablemente también podría vender algo así en este mundo, ya que no hay escasez de amantes de los libros”.

“No me gusta cómo suena eso”.

“¿Por qué no?”

“Si todo el mundo en Gensokyo tuviese un smartphone eso mataría el misticismo, al menos para mí. Por algún motivo”.

“Creo que no lo entiendo”

“Ahora mismo en el mundo exterior todo el mundo está pegado a sus smartphones, no importa si están esperando por un tren o sentados en un restaurante”.

“…  Si la gente del mundo del mundo exterior está fascinada con ellos, ¿por qué no dárselos a la gente de Gensokyo?”

“Admitiré que son vitales para la comunicación, pero entonces la gente los utiliza para chatear sin sentido, leer cotilleos en internet, jugar a juegos, ver vídeos… Y mi reacción es: apaga ya esa cosa estúpida y mira lo que tienes enfrente, ¿sabes? El mundo está lleno de cosas maravillosas, pero nadie parece darse cuenta. Prefieren sacar fotos “graciosas” para publicarlas online incluso cuando lo oculto está bajo sus narices”.

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No estaba del todo seguro, pero de repente se convirtió en una diatriba en miniatura llena de indignación incomprensible.

“Si todo el mundo en Gensokyo terminase siendo adicto al smartphone, quizás dejaría de visitarlo. Asumiendo que sería capaz, claro”.

“Ya veo, así que todo el mundo en el mundo exterior depende demasiado de estos aparatos. Sin embargo, lo que encuentro extraño es que pareces valorar el tuyo a pesar de que te disgustan tanto”.

“B-bueno, sí que dije que eran útiles. Te dicen la hora, actúan como una biblioteca y me permite comprobar el horario de los trenes”.

“Entonces si es tan útil, estoy seguro de que los otros pensarán igual”.

“Pero, verás, nadie dejará de mirarlos, incluso cuando están con sus amigos. Nuestra sociedad valora demasiado la comunicación a larga distancia, provocando que las habilidades de comunicación interpersonal empeoren. Es un gran problema social”.

“No entiendo cómo podría ver un problema de un mundo del que no sé nada. Simplemente creo que herramientas como estas están ahí para el avance de la humanidad. Es imposible que sean capaces de causar la regresión de la sociedad sin ser algún tipo de objeto mágico”.

Debido a que conozco la utilidad de todo lo que veo, nunca había visto un objeto hecho solo para el detrimento de la humanidad. En el caso del smartphone, a pesar de que tienen una gran cantidad de aplicaciones, la principal era “proporcionar información personal de manera gratuita”. Así, con simplemente tenerlo en la mano se podría proteger el orden cívico. Era impensable que el inventor de un dispositivo con estas características sociales desease debilitar al público.

 

“Entonces, ¿por cuánto venderías ese smartphone?”

“¡No puedo venderlo! Es el último modelo y, además, todavía no ha terminado de pagarse”.

“Mmmm…”

“Espera un momento, ¿significa eso que también compras objetos del mundo exterior?”

“Sí, eso es. Normalmente vendo cualquier cosa que encuentre por mí mismo, pero también compraría objetos si surgiese la ocasión. Y daría un brazo o una pierna por mercancía utilizable”.

“Vale, en ese caso, la próxima vez traeré un par de cosas que tengo por ahí. Siempre he querido dinero de Gensokyo”.

“¿Qué, significa eso que eres pobre?”

“No, aquí nunca he necesitado dinero. Es increíble cómo aquí todo el mundo lo ignora”.

“Principalmente, Gensokyo utiliza el trueque, aunque los humanos y los youkai también tienen sus propios sistemas”.

“Trueque, uh…”

La chica puso una cara pensativa, como si hubiese recordado algo.

“¿Te ocurre algo?”

“Por cierto, llegué aquí siguiendo a alguien que llevaba una herramienta eléctrica en un gran paño. Me pregunto si vino a hacer un trueque con eso”.

“No, no era un cliente, era mi asistente”.

 

Como últimamente los sitios a los que puedo ir para conseguir mercancía se han reducido, así que contraté a un asistente para que buscase en mi lugar. Ha estado reuniendo objetos extraños, uno tras otro. A cambio, solo requiere un pago modesto y que yo le diga para qué sirven los objetos que consigue.

Sin embargo, parece tener tendencia a recoger objetos eléctricos, lo que significa que mi tienda está llena de cosas inútiles. Empiezo a pensar que necesitaré encargarme yo mismo de la búsqueda otra vez.

Su última entrega fue vista como desconocida para la humana del mundo exterior. También parecía ser demasiado viejo para ella.

“Vaya, es un reproductor de MiniDisc. He oído hablar de ellos, pero nunca antes había visto uno. ¿Y esto es un grabador de casetes? Este lugar está lleno de antigüedades… Seguramente se paguen muy bien si los llevas a subasta”.

“Son valiosos, así que por favor trátalos con cuidado”.

“Biiien. Por cierto, ¿cuánto por los dos?”

“¿Pensaba que no tenías dinero? Bueno, no hay peligro en decírtelo. Sería algo así.”.

“Umm, no sé si es caro o no.”.

“Más o menos sería varias veces el valor de tu smartphone. Yendo por peso”.

“¡Caro!”

 

Prometiendo que traería algo más en su próxima visita, dejó la tienda. Aunque no hice ninguna venta, la oportunidad de conocerla tenía mucho más valor.

 

Estaba empezando a considerar cerrar mi tienda, cansado ya de la monotonía de las últimas entregas. Pero ese suceso inesperado sin duda me llevaría a una más profunda comprensión de mi mercancía, lo que se significaría un mejor conocimiento de su valor. Quizás Kourindou haya renacido.

Aunque no me importaba el aislamiento, lo reconsideré tras conocerla. Conocer a otras personas ayuda a expandir el conocimiento propio y estimula el desarrollo. Lo mismo podría decirse de las herramientas, las cuales podrían encontrar una nueva vida. Quería coger mi colección y empezar a mostrársela a los demás, porque entonces sentí que probablemente ese era el objetivo de una tienda de curiosidades.


Continuará.

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