Capítulo 3: El Palacio del Rey Dragón en la Tierra Pura

vVolver a Cage in Lunatic Runagate


Un viento sordo sin impurezas provocaba ondulaciones en la superficie del mar. Nada más lo alteraba. Después de todo, nada vive en los mares lunares.

Se dice que la vida en la Tierra provino del mar, en un momento tan lejos en el pasado que la mente duda en considerarlo. Se estaba desarrollando una desesperada guerra por la supervivencia.

Criaturas que se hicieron más grandes para aplastar al resto, criaturas que utilizaban el oxígeno para moverse ágilmente, criaturas que se trasladaron a tierra seca en busca de un nuevo lugar, criaturas que dejaron la tierra por los cielos. Comenzaron a aparecer muchos nuevos vencedores. Puesto que eran la fuente de la vida, los mares también eran los más grandes campos de batalla. Como los vencedores de una historia tan a la orden de batalla, ya no había nadie que supuestamente hubiese quedado impuro.

Sin embargo, apenas hay seres impuros en la Capital Lunar. Por lo tanto, el mar que se extendía ante mis ojos está desprovisto de vida. Ni una sola de las criaturas de este mar fue capaz de establecer residencia en la superficie lunar. Sí, este mar no soporta ninguna impureza, salvo una: el lugar donde se refleja ese planeta azul.

cilr3-1

“¿Toyohime? ¿Has visto algo en el Mar de la Tranquilidad? Últimamente vienes a observarlo muy a menudo…”

“No, hoy tampoco ha pasado nada”.

Cuando dije eso, mi hermana pequeña, Watatsuki no Yorihime, parecía preocupada.

“Últimamente ha habido un montón de rumores causando el malestar entre los conejos… Deberíamos tener cuidado de nuestros movimientos”

“Todo bien. No hay motivo para preocuparse”.

“No, quiero decir, la gente sospecha que nosotros estamos ayudando a esos de la Tierra. Y eso es porque…”

Debido a mi poder, ¿quizás?”

“Bueno, quizás sea por eso, pero… ¿No crees que tu comportamiento reciente es un poco sospechoso para los demás?”

“Pero solo vengo aquí a mirar el mar”.

“Pero la gente cree que eso es sospechoso. Si vas a actuar con tanta libertad… Creo que los conejos se empezarán a preguntar si realmente estás manteniéndote en el suelo” (*1).

“Bueno, para empezar, nunca he sido tan pesada. No te preocupes, el futuro que nos dejó doña Yagokoro todavía está ahí“.

Justo al decir eso, noté el más leve rastro de impureza en el viento. Era un presagio de una tragedia que solo yo, Watatsuki no Toyohime, la princesa luna con el poder de conectar las montañas y el mar, podía sentir.

¿Había sido solo mi imaginación o alguien había traído la impureza de la Tierra? ¿Era alguien planeando algún suceso funesto en la capital…?

No quería preocupar a Yorihime innecesariamente, así que mantuve la cuestión para mis adentros, y nos fuimos juntas del Mar de la Tranquilidad.

Alguien dijo una vez que la superficie de la Luna era un mundo sombrío y desolado. No hay rastro de estaciones que traen incomodidad ocasional a los seres vivos; es un clima que combina la templanza de la primavera, la vivacidad del verano, la abundancia del otoño y la soledad del invierno. Todo el año. Los bellos melocotoneros brillando bajo las estrellas azules. Y, por supuesto, la Capital Lunar, llena de las sonrisas de los conejos.

Los conejos nos recibieron como siempre lo hacían tan pronto como atravesamos las calles de la capital. Se alineaban pasando el tiempo con actividades como el shogi, beber té o echarse siestas. A pesar de que les devolvíamos los saludos alegremente, no podíamos evitar preguntarnos si realmente estaban haciendo su trabajo.

A los conejos de la Luna se les asignan varias tareas. La mayoría de ellos relacionados con la agricultura, pero también se les encomienda otros, como preparar medicinas, limpiar y defender la Capital Lunar.

Puesto que nosotros, la familia Watatsuki, estamos a cargo de vigilar la Tierra, los conejos que mantenemos en nuestra casa sirven como emisarios lunares y se les entrena para pelear, presuntamente, contra la Tierra si la surge la ocasión.

La Capital Lunar era una metrópolis completamente avanzada. Su riqueza física y tecnológica se ha establecido en el pasado, lo que ha elevado su riqueza espiritual a lo más importante. Por supuesto, esto de acuerdo a la gente de la ciudad, pero es importante para los conejos trabajar para estos fines.

Sin embargo, esta perfección hubiese sido inalcanzable en la presencia de cualquier ser impuro. Si por alguna casualidad un selenita se volviese impuro, sería enviado a la Tierra. Para los selenitas la Tierra era una fantástica prisión y nosotras, las hermanas Watatsuki, vigilábamos a aquellos que fueron mandados allí.

Volvimos a la mansión, sorbimos té aromatizado con hojas de melocotonero y empezamos a planear nuestra defensa.

“Estos rumores son un problema”.

Cuando dije eso, Yorihime puso una expresión que parecía cuestionarse si sabía o no de lo que estaba hablando y recalcó: “¿acaso no es porque últimamente has estado yendo por libre?”

Era un rumor que se estaba esparciendo entre los conejos. Parecía haber empezado con la noticia de que la bandera que había sido colocada en la cara visible de la Luna, la que llamábamos bandera de Apolo, había desaparecido.

Los rumores cuestionaban la seguridad de la Capital Lunar. Todos eran estúpidos y sin fundamento, como: “alguien nos va a invadir desde la Tierra” o “hay un traidor en la capital”; pero los conejos eran ingenuos y les encantaban los rumores, así que se los creyeron.

Ya si un enemigo atacaba desde la Tierra o una rebelión empezaba en la Luna, sin importar qué, seríamos las primeras en el punto de mira. Esto era porque, dejando de lado nuestras habilidades y tareas, éramos las más cercanas a los asuntos relacionados con la Tierra. Además, éramos las únicas que habían sido criadas por la criminal de alto nivel que había sido enviada permanentemente a la Tierra, doña Eirin Yagokoro. Puesto que no habíamos puesto mucho empeño en encontrarla, era natural que la gente sospechase de nosotras.

“Dicen que los rumores están destinados a desaparecer en 75 días, pero… ninguno de ellos parece haberlo hecho, incluso después de todo el tiempo que ha pasado, así que creo que ahora es necesario demostrarles a todos que somos inocentes”.

“Te preocupas demasiado, Yorihime. Es solo porque a los conejos les encantan los rumores”.

Obviamente, un rumor infundado todavía puede causar pánico en la sociedad. Por lo tanto no podíamos permitirnos el lujo de ignorarlos pero, por otro lado, podíamos utilizarlos a nuestro favor para mantener a la gente bajo control. Personalmente considero que es mejor aprovecharse de un rumor que negarlo. Una negativa forzosa puede traer la desconfianza y el desorden.

“Quizás, pero…”

“No importa si los rumores son ciertos o no. Por supuesto, yo no creo que lo sean… Pero es obvio que se están esparciendo por la capital. Todo eso significa que debemos elegir nuestras acciones con prudencia. Podemos utilizar los rumores a nuestro favor”.

“Pero, sabes, si estamos bajo sospecha, no puedo hacer lo que me dé la gana como tú… No puedo vivir tan despreocupada”.

“¿Qué? ¿No puedes decirlo más amable?”

Terminó la hora del té y llegó el momento de realizar nuestras tareas… pero, comparada con mi hermana, quien está a cargo de entrenar a los miembros de la Guardia Conejo (y justo acaban de aceptar a un nuevo miembro), yo, quien está a cargo de vigilar el pasaje hacia la Tierra y de guiar a los conejos que utilizamos como emisarios, normalmente no tengo mucho que hacer. A menudo me uno a ellos en su entrenamiento.

Sin embargo, desde que la Guardia Conejo está en un estado de preparación de emergencia, he decidido no molestarles e irme furtivamente a mirar el Mar de la Tranquilidad una vez más. El Mar de la Tranquilidad es el mar lunar que se extiende desde la cara opuesta de la Luna desde la Capital Lunar.

Las olas ondeaban en silencio por todo el mar sin vida. Mientras lo observaba, en mi mente empezaron a surgir recuerdos de tiempos pasados.

cilr3-2

La vida que surgió desde los primeros mares apostó por su existencia continuada en una larga batalla y, en conclusión, el océano se contaminó, y los únicos ganadores se dirigieron a tierra, que entonces no conocía ninguna impureza.

En tierra, otra vez se desató una épica batalla por la supervivencia. Algunas criaturas se volvieron más fuerte y se alimentaron de los débiles. Algunos incrementaron su número y fueron capaces de dejar sucesores tras ser devorados. Incluso los había que dejaron atrás la tierra y procuraron un mundo puro en el cielo. Incluso había unos pocos que no tenían competencia pero perdieron su habilidad para adaptarse y fueron muriendo. Algunos incluso abandonaron la tierra y volvieron al mar. Hubo muy pocos vencedores y muchos fueron destruidos en la batalla, extinguiéndose.

La historia de la vida es una historia de conflicto. Y los vencedores dictan cómo se registra la historia. La Tierra es un mundo de impureza porque es un mundo manchado de sangre. Los seres vivos tendían a vivir para siempre, pero la impureza les quitó su longevidad. Era el mundo de los efímeros.

Hoy, la Tierra se ha vuelto un lugar donde casi nada puede vivir más de cien años.

Sin embargo, hubo un sabio que se dio cuenta que la impureza estaba robándole la vida a los seres vivos. Se dice que mientras observaba la luna llena en el cielo sobre un lago este sabio se empeñó en que se liberarían de la impura Tierra.

Como si pasara de vivir del mar a la tierra o desde la tierra al cielo, este sabio dejó la Tierra y tomó residencia en la luna. Es el fundador de la Capital Lunar, el señor de la noche, Tsukiyomi.

Don Tsukiyomi solo se llevó a los parientes en los que más confiaba y se mudó a la luna. La luna estaba completamente libre de impurezas. Como resultado, aquellos que se fueron a vivir allí abandonaron cualquier concepto de duración de la vida. Eso significaba que no estaban ni vivos ni muertos. En ese sentido, la luna es una Tierra Pura, sin impurezas. Quizás sea idéntica al mundo tras la muerte.

Por supuesto, puesto que los selenitas y los conejos lunares no son inmortales no pueden morir en, por ejemplo, accidentes o batallas. Aún así, incluso los selenitas contienen un ínfimo rastro de impureza. Incluso nosotros estamos predestinados a morir algún día.

Nuestra maestra ha vivido mucho más que don Tsukiyomi. Cuando comenzamos a vivir en la luna y construimos la capital, aquella en la que confió más fue en nuestra maestra, doña Eirin Yagokoro.

“… Toyohime. ¿Has venido a observar el mar otra vez? Si estás tan interesada en venir aquí a menudo, ¿entonces no significa que ha pasado algo?”

La voz de Yorihime me llamaba. Una vez me paré a pensarlo se ve que había pasado un rato largo.

“No, si vamos a creernos el contenido de la cara de doña Yagokoro entonces no debería haber ocurrido ningún cambio”.

“Espero que así sea…”

“Estaba mirando el mar mientras me preguntaba si alguien nos atacaría desde la Tierra y recordé tiempos lejanos”.

“Tiempos lejanos… ¿Te refieres a cuando doña Yagokoro traicionó a la luna y se escondió en la Tierra?”

“No, mucho más lejanos. ¿Te acuerdas, Yorihime?”

“¿Más lejano? ¿Hace más de mil años? No puedo acordarme de improviso, por supuesto…”

“Esto ocurrió hace más de mil quinientos años y todavía puedo recordarlo. Es más, ¿no recuerdas cuando el humano de la Tierra vino montada en una tortuga desde el Mar de la Tranquilidad?”

Estábamos de pie frente al Mar de la Tranquilidad, pero los mares lunares son los puntos de la luna más cercanos a la Tierra. Ocasionalmente, como resultado, seres vivos terrestres acaban aquí.

Este fenómeno en la Tierra se llama secuestrado por los dioses. Sin embargo, esto no solo se aplica a cosas que llegan hasta la luna, sino también a cosas perdidas en el pasado, el futuro, el Cielo, el Infierno y otros lugares. Hace mucho tiempo, doña Yagokoro nos explicó por qué ocurría esto.

“Desde un punto de vista cuántico, los sucesos posibles siempre ocurrirán. Eso se debe a que en el mundo cuántico todo se decide por probabilidad, pero es imposible estimar dicha probabilidad con precisión exacta. Siempre y cuando un evento que no se haya realizado tenga una probabilidad mayor que cero, sin importa cuán baja sea, ocurrirá en algún momento. Puesto que el universo está construido en torno a fenómenos cuánticos, no es tan raro que los seres vivos terrestres encuentren un camino hacia la luna. Después de todo, así fue como nosotros llegamos aquí”.

Entendí la lección de doña Yagokoro al momento y ahora mismo soy una de los muy pocos que tienen la capacidad de conectar la Tierra con la luna, que puede ir y venir entre ambas a placer.

Los selenitas hace mucho que se dieron cuenta de que nuestro mundo está construido en probabilidades, que puede pasar absolutamente cualquier cosa. Eso fue lo que les permitió irse de la Tierra hasta la luna. De algún modo, mediante una digresión, hace unas décadas la comunidad científica humana fue consciente del hecho de que el mundo microscópico está construido en torno a posibilidades. Este desarrollo conmocionó a don Tsukiyomi. Esto es porque la única cosa a la que temen los selenitas es que los humanos de la Tierra encontrarán una manera de llegar a la Capital Lunar. Por ahora, todo lo que ha ocurrido es el lanzamiento de un primitivo cohete a la cara de la luna más cercana a ellos, pero no podemos permitirnos ser tan incautos.

“¿Hace más de mil quinientos años? ¿Apareció de repente un humano de la Tierra? Y montado en tortuga…”

“Bueno, fue hace mucho. Cuando Mizue no Uranoshimako vino a la luna, mucho más atrás que el momento en el que nuestra maestra fue a la Tierra…”

Hace más de mil quinientos años, un humano nombrado Mizue no Uranoshimako apareció del planeta azul reflejado en el mar.

Muchos humanos víctimas de secuestros de los dioses van directos a un estado de pánico y parecen querer volver al mundo que conocían. Por tanto, tan pronto como los encuentro, utilizo mi poder para devolverlos.

Sin embargo, él era diferente. Tan pronto como recuperó sus sentidos y vio la Capital Lunar, olvidó volver a la Tierra y empezó a decir que quería quedarse aquí un poco más. Quizás era un poco tonto. Pero, puesto que yo también estaba interesada en los terrícolas, le dejé quedarse en mi mansión durante un tiempo, manteniéndolo en secreto de doña Yagokoro.

Ésta era la historia de Urashimako. Era un pescador y un día estaba preparándose, como de costumbre, vio una extraña tortuga con un caparazón que brillaba en cinco colores. Como era tan poco usual y hermosa, decidió hacerla suya sin importa qué y preparó su bote para perseguirla.

La siguió tan mar adentro que no podía ver la costa y finalmente se sumergió en el mar y la atrapó. Pero su bote, que debería haber estado cerca, desapareció de repente, así que simplemente se agarró a la espalda de la tortuga y dejó que lo guiase en sus andanzas, sin un destino en mente. Y así, sin darse cuenta de que se había escapado de su propio mundo hacia otro totalmente distinto, finalmente llegó a la Capital Lunar, confundiéndola con el país más allá del océano. El país más allá del océano era, por supuesto, la Capital Lunar, pero él creía que era la tierra del Hourai.

Le conté que no era el caso y le hice creer la mentira de que esta no era la tierra del Hourai, sino el Palacio del Rey Dragón en el fondo del mar. Le dije que la tortuga de los cinco colores era una de mis mascotas que se había perdido y que cuando fue a buscarla lo encontré agarrado a su espalda.

Le mentí por el interés que tenían los terrícolas en la Capital Lunar y porque estaba preocupada de que alguien poderoso quizás fuese capaz de encontrarlo. Creo que mi juicio fue erróneo, y este error fue corregido mediante las acciones de doña Yagokoro.

Cuando Urashimako fue testigo de la fantástica visión de los conejos lunares cantando y bailando estaba increíblemente conmovido. Estaba asombrado de que el fondo del mar fuese un lugar tan agradable.

Desde la Capital Lunar las estrellas son, junto al sol, visibles durante el día, así que empezó a dudar cuando miró al cielo por primera vez. “¿Por qué hay tantas estrellas desde el fondo del océano?”, preguntó. Así que le conté que no eran estrellas, sino relucientes peces danzando en el océano. Estaba impresionado de que estábamos tan profundo en el mar que incluso los peces parecían pequeños puntos.

Y así, Urashimako estuvo tres años en la Capital Lunar bajo estas falsas impresiones. Para alguien de la Tierra era muy poco usual estar tanto tiempo en la capital. Por eso lo recordaba con tanta claridad, pero parece ser que Yorihime no tiene un recuerdo tan fuerte de aquel entonces.

“¿Mizue no Uranoshimako? Ah, sí, recuerdo a ese humano. Le encantaba pescar y finalmente se volvió un dios espléndido, ¿verdad?”

Tras tres años, empezó a hablar de un anhelo por su hogar. La mayoría de humanos comienzan a estar algo nostálgicos tras unas horas, pero en su caso le costó bastante tiempo sentirse así.

“Eso es. Ese humano. Ahora es la deidad Tsutsugawa. No es un mal lugar para un simple pescador”.

Tan pronto como empezó a decir que quería volver a casa, aquí nada podía ya conmoverlo. Todo lo que hizo fue quejarse de lo mucho que quería volver a casa.

No tenía ningún motivo para retener a un humano que quería volver a la Tierra. Puesto que había mantenido aquí a un humano impuro tanto tiempo, sería mejor devolverlo antes de que me descubriesen.

Sin embargo, había algo que me preocupaba: si alguien le preguntaba dónde había estado los últimos tres años seguramente hablaría de todo lo que había visto aquí. Eso podría hacer que la gente se interesase por el Palacio del Dios Dragón, en la Capital Lunar. Esto sería un problema para la capital.

Le confesé todo a doña Yagokoro y le consulté cuál era el mejor rumbo de acción. Para mi sorpresa, doña Yagokoro no estaba enfadada por haber mantenido aquí a un humano durante tanto tiempo.

El consejo de doña Yagokoro fue: “lo mejor para alguien como él es hacer que parezca un hombre muerto. Los terrícolas tratan a alguien que se fue al mar hace tres años y no se le ha vuelto a ver como muerto. Bueno, generalmente esto es lo que esperarías que ocurriese si mantienes escondido de manera sincera a un ser vivo que proviene de la Tierra durante tanto tiempo…”

“Sí, sí, la gran deidad Tsutsugawa. Sin embargo, nos parece ridículo que un pescador tan codicioso pudiera ser reverenciado como un dios”.

“Doña Yagokoro nos aconsejó matarlo al instante, pero nos dio demasiada pena como para hacerlo”.

Por supuesto, el hecho de que lo cuidé durante tanto tiempo hizo que fuese difícil matarlo. Mi hermana estaba igual, así que ella tampoco quería matarlo.

Siendo ese el caso, preguntamos si había otra manera de lidiar con esta situación. Doña Yagokoro sonrió y dijo “por supuesto, sois demasiado amables para ello” y sugirió un diferente y excelente plan.

La alternativa era enviarlo a una era en la que nadie recordaba quién era Mizue no Urashimako. Dicho de otro modo, crear una diferencia de tiempo entre el Palacio del Rey Dragón y la Tierra con un factor de al menos cien y devolverlo a una era trescientos años después de su desaparición.

En aquel momento no entendíamos por qué esta solución era la mejor. Si enviásemos a un humano a un mundo donde no conociese a nadie estaría confundido y seguiría hablándole a todo el mundo sobre el Palacio del Rey Dragón. Sin embargo, doña Yagokoro nunca estaba equivocada. Teníamos depositadas toda nuestra confianza en ella, así que usamos su consejo.

Para enviarlo a un mundo trescientos años más tarde de su desaparición decidimos inducirle un estado criogénico, que era la tecnología innovadora en su momento, y devolverlo a la Tierra tras haber dormido durante casi trescientos años. Por supuesto, no habíamos sospechado que nuestra repentina separación con doña Yagokoro nos esperaba a menos de trescientos años…

“¿Pero por qué esto ahora?”

“Me preguntaba qué deberíamos hacer si alguien vuelve a venir desde la Tierra”.

Y así, Mizue no Uranoshimako fue traído a la Capital Lunar en la espalda de una tortuga de cinco colores y estuvo tres maravillosos años aquí antes de volver a una Tierra donde habían pasado trescientos años.

Tan pronto como llegó a la arenosa playa, algo parecía extraño. La arena blanca, los pinos, el cielo azul; a pesar de que nada había cambiado desde el día que se fue a pescar, sintió inquietud en el aire del mar. El ansioso Urashimako volvió a su hogar, pero donde debería estar no había más que una vacía extensión de hierba. Incluso cuando fue a las casas de sus amigos, la gente viviendo allí no tenía ningún recuerdo de él y ni una persona en la aldea sabía quién era. Se sumió en una profunda desesperación.

“Ahora… Pienso que deberíamos devolverlos lo más pronto posible o matarlos. No somos tan estúpidas como antaño”.

“¿O no somos tan amables como eramos hace quinientos años…?”

La historia no termina aquí.

Se dice que antes que doña Yagokoro fuese a ocultarse en la Tierra, envió a Urashinomako un tamakushige (*2) como regalo. También se dice que le envió un mensaje junto a ello. “Si alguna vez te sientes en problemas debido a tu nueva vida en la Tierra, abre esta caja. Sin embargo, si quieres volver al Palacio del Rey Dragón nunca jamás debes abrirla”.

Me pregunto qué había dentro exactamente. Ahora que doña Yagokoro ya no está aquí, no hay manera de conocerlo o copiarlo.

En cualquier caso, parecía que tan pronto como volvió a la Tierra, Urashimako la abrió. Probablemente estaba demasiado deprimido para continuar viviendo en un mundo donde nadie lo recordaba. Con un gran grito, la abrió. Sin embargo, su mala suerte no terminó terminó ahí. En un instante, todo su cuerpo perdió su juventud y envejeció rápidamente hasta el punto de no poder andar. Algo había sido sellado en su interior que acelero su envejecimiento.

Pero este envejecimiento repentino fue una bendición disfrazada. Este viejo hombre que sabía cosas que ocurrieron hace trescientos años fue tratado como un dios viviente. Se creyó que su extraña historia provenía del mundo de los dioses y se convirtió en una leyenda en la aldea. Muy poca gente en esa era vivió para ser tan viejo como él y él no podía leer la escritura de la época pero si que podía conversar con otros. Si Urashimako hubiese aparecido joven, su historia hubiese sido un vulgar cotilleo.

Entonces, la historia de Urashimako llegó a los oídos del emperador del momento, Junna. El emperador Junna escuchó la historia del Palacio del Dios Dragón de Urashimako y creyó haber encontrado la legendaria tierra de la eternidad más allá del mar, la tierra del Hourai. La tierra del Hourai era la tierra de la eterna juventud, así que todas las figuras de autoridad de la época la buscaron desesperadamente. Para entonces, la leyenda se había vuelto algo cliché y la gente empezó a dudar en la existencia de la tierra del Hourai y escuchar la leyenda de Urashimako alegró mucho al emperador.

El emperador Junna preparó sus planes de inmediato, pero ya era demasiado tarde. Urashimako era tan viejo que no podía dar ni un paso y para cuando los hombres del emperador lo habían encontrado ya había dado su último aliento.

El emperador reconoció a Mizue Urashimako como uno de los pocos hombres que habían ido a la tierra del Hourai y habían vuelto, erigiendo un templo en su honor y otorgándole la divinidad Tsutsugawa.

Mizue no Uranoshimako, un hombre que había sido secuestrado por los dioses por casualidad. Se incorporó a las filas de los dioses y haciéndolo fortificó la fe de la gente en la tierra del Hourai, en la Capital Lunar e hizo que todas las figuras autoritarias de la era fuesen conscientes de la majestuosidad de su gente.

Me pregunto si mi maestra sabía que esto ocurriría. No, es una pregunta estúpida, por supuesto que lo sabía. Si no, ponerlo en estado criogénico durante trescientos años y preparar el tamakushige que lo haría envejecer sería estúpido. A primera vista nuestra maestra podría parecer la más dura de todos, pero de hecho era la más bondadosa.

“Ahora parece ser que viajar cientos de años hacia el futuro se llama “efecto Urashima”.

“Se ha vuelto un dios y si nombre ha quedado en la historia. Estoy segura de que lo ha hecho feliz. Ey, Yorihime, me pregunto si podemos predecir qué ocurrirá con antelación. Estaría bien, puesto que parece ser que alguien vendrá desde la Tierra…”

Disfrutamos rememorando, pero de repente Yorihime puso una cara sombría.

“Hemos aprendido un montón de cosas desde que doña Yagokoro nos dejó”.

Yorihime observó a través del mar y continuó.

“Hemos aprendido que para nosotras es imposible tener semejante profunda comprensión del futuro. Esa incauta amabilidad podría ser problemática, tanto para humanos como para selenitas…”

Le puse la mano en su tenso hombro.

“En ese caso, cuando vengan los invasores de la Tierra, tendremos que hacerlo lo mejor posible para repelerlos cuando antes”.

“Toyohime… eso suena a algo que diría doña Yagokoro”.

“Eso es porque soy la mayor”.

“… Pero hemos vivido tanto tiempo que una diferencia así es insignificante”.

“No. No importa cuántos miles de años pasen, eso es algo que nunca cambiará”.

“Mmm, ¿eso significa que tú te jubilarás primero? Al igual que doña Yagokoro”.

Yorihime sonrió un poco. Viendo eso, levanté mi mano de su hombro y le pregunté “por cierto, ¿los conejos han perfeccionado sus ejercicios?”. Yorihime suspiró y respondió.

“Ah, supongo. Están haciéndolo lo mejor que pueden, pero estoy preocupada de que podamos estar faltos de personal… Creo que hemos estado demasiado tiempo entrenando a nuestra nueva recluta, Rei’sen, pero simplemente no es muy fuerte”.

“Supongo que todos los conejos asignados a golpear mochi son un montón de aburridos a los que les encanta cantar. Probablemente no valgan mucho en el campo de batalla”.

“La vieja Reisen tenía algo de talento… ¿Me pregunto dónde estará ahora?”

Los conejos asignados a ser emisarios lunares tienen regulaciones relativamente estrictas que contienen mucho entrenamiento físico. Por tanto, no es raro que los conejos huyan. Reisen era una coneja que había hecho exactamente eso antes de que empezase la última guerra.

Reisen era excepcionalmente talentosa. Podía esconderse con facilidad y distorsionar las mentes de los demás. Sin embargo, también era algo cobarde y egocéntrica. Obviamente, en un soldado estos eran signos potenciales de fracaso, pero no pudimos corregirlos. Como resultado, fue incooperativa y antes de que empezase la batalla abandonó sus deberes y voló a la Tierra.

Nuestro trabajo era buscar a Reisen y devolverla a la luna, pero ya habían pasado más de cuarenta años desde entonces y no tenía sentido seguir con el tema. Concluimos que probablemente se había vuelto el estofado de algún humano o había sido contaminada por la impureza de la Tierra y ya no podía ser admitida en la Capital Lunar.

“Estoy preocupada por la nueva Rei’sen. No parece tener mucho sentido y parece algo algo aburrida”.

Habían pasado tres meses desde que esta coneja había venido herida a nosotras.

Dijo que se había cansado de golpear el mochi y voló hacia la Tierra, pero allí doña Yagokoro le confió una carta, así que volvió a la luna. Habían pasado varios cientos de años desde que cesamos la investigación sobre su paradero así que no habíamos pensado que trataría de contactar con nosotras.

El contenido de su carta nos contó cómo proteger la Capital Lunar.
“Ya no puedo volver a la Capital Lunar y no pretendo causaros problemas estableciendo contacto de esta manera, pero debo hacer algo para contaros que alguien en la Tierra está tramando algo hacia la luna. Puesto que pensé que sería demasiado peligroso contactar con vosotras directamente espero que me perdonéis por utilizar a este conejo lunar que me encontré”.

Dejamos que el conejo que vino con la carta se quedase en nuestra mansión. El crimen por escapar a la Tierra para evitar golpear el mochi no era pequeño. Sin embargo, había cumplido el servicio de traernos una carta de doña Yagokoro y sentí lástima por ella, así que le dimos el nombre Rei’sen y le dejamos quedarse con nosotras.

“Además, nuestra Rei’sen actual ya ha volado hacia la Tierra. No podemos decir que no intentará volver a hacerlo”.

“Si todo ocurre tal y como doña Yagokoro ha escrito, los invasores de la Tierra deberían llegar pronto, pero todavía no estoy segura de la situación” dijo Yorihime, girándose hacia mí.

“Lo mejor es no confiar demasiado en los conejos esta vez. Yorihime, cuando sea el momento de luchar, hazlo personalmente”.

“B-bien. Por supuesto, depende de cuántos vengan…”

“Estarás bien. Tienes un montón de dioses a tu servicio, después de todo”.

Una emergencia inesperada interrumpió nuestra conversación.

Algo había volado desde el otro lado del Mar de la Tranquilidad.

El Mar de la Tranquilidad estaba en la otra cara de la luna desde la Capital Lunar, así que los habitantes de la capital y los conejos rara vez lo visitaban.

Con gran cautela, observé al ser que estaba volando hacia nosotras. Era una pequeña masa negra: aparentemente en la forma de un cuervo.

“¿Un cuervo…?”

“Toyohime, el cuervo es el avatar del sol. Quizás sea un espíritu familiar de la hermana de don Tsukiyomi“.

“… No, no lo es. No puedo sentir la avaricia en su sangre, la codicia en sus ojos, la impureza en sus alas”.

Si ese cuervo fuese un avatar del sol, ¡tendría tres patas y ojos rojos!

“Ese es… un cuervo terrestre”.

El cuervo parecía incapaz de vernos, pero voló tenazmente. De hecho, parecía no estar dirigido por ningún tipo de instinto, sino que simplemente voló recto, sin desviarse de su camino. Finalmente voló sobre nuestras cabezas.

cilr3-3

“Un cuervo terrestre… ¿Quizás este sea otro secuestro de los dioses?”

“Quizás este relacionado con los invasores, ¡así que sigámoslo!”

El cuervo voló recto, haciendo de manera ocasional pequeñas correcciones en su curso.

“Algo no me cuadra… Rara vez aparecen aquí pájaros terrestres y su vuelo parece ser tan… mecánico”.

El cuervo cruzó el Mar de la Serenidad y el Mar de las Lluvia y voló recto hacia el Océano de las Tormentas.

“Lo sabía, ¡ese cuervo voló desde la Tierra hacia la cara oculta de la luna buscando algo!”

Eso es, probablemente el cuervo no hubiese llegado aquí por accidente, como si alguien lo hubiese enviado.

La Capital Lunar está en la cara oculta de la luna, protegida por una barrera que esconde su existencia. Un humano jamás será capaz de alcanzarla siempre y cuando la barrera esté en su sitio. Para llegar allí, el cuervo tendría que haber volado por una ruta predeterminada, pero de algún modo estaba siguiendo la ruta de los mares, que debería haber sido invisible para él. Con una exactitud casi idéntica a la de un ordenador, como un shikigami.

El cuervo cruzó el Océano de las Tormentas manteniendo su velocidad. A este paso, parecía que iba a cruzar la barrera que rodeaba la capital.

“Toyohime. Si continúa, ¡creo que llegará a la capital!”

“Ese cuervo está bañado en impureza. No podemos permitirlo”.

Dejando el seguimiento del cuervo a mi hermana, me adelanté para manipular lo que había en el destino del cuervo para tenderle una trampa sobre el último mar entre él y la capital.

Tras detenerse a flotar sobre el mar de una manera completamente antinatural, el cuervo voló directamente sobre mi cabeza.

“¡Nacido en la tierra de la impureza, tú ser impuro controlado por la malicia tu Tierra Pura no está aquí!”

Mientras extendía mis manos, inmediatamente el mar bajo mis pies empezó a drenar su agua y la tierra seca que había bajo él empezó a dejarse ver.

cilr3-4

Una montaña estéril carente de hierba o árboles, los restos de las máquinas de las expediciones lunares de los humanos, un cielo negro. Y, un mundo sin aire.

La desolada cara visible de la luna. Esta es la luna que habían descubierto los humanos. Un mundo extremadamente cruel y solitario.

Habiendo perdido abruptamente su atmósfera y gravedad, el cuervo avanzó lentamente hacia el suelo, espumando por la boca.

Tengo el poder de conectar montañas y mares. También soy la única persona capaz de conectar la cara visible y la oculta de la luna.

Una vez confirmé que el cuervo ya no se movía, los mares volvieron a llenarse de agua y nuestra abundante tierra volvió a verse una vez más.

“¡Toyohime! ¿Qué ha pasado con el cuervo?”

“Está muerto. Este cuervo ha sido enviado por alguien a la luna; sin duda se estaba dirigiendo hacia la capital y, sabiendo eso ahora, claramente lo mejor fue asesinarlo”.

“… Sí. Eso sin duda fue lo mejor”.

“Creo que necesitaremos estudiar un poco el cadáver de este cuervo. Yorihime, ¿podrías hacerlo por mí?”

“Ya estoy bastante ocupada asistiendo al entrenamiento de los conejos. ¿No tienes bastante tiempo libre?”

“Uh”.

Y me encanta mi tiempo libre.

“No tienes sentido de la urgencia, mi querida Toyohime. Siempre estás comiendo melocotones y yendo al mar y si nunca te dejas ver por las sesiones de entrenamiento solo estás comprometiendo a los conejos a un parloteo sin fin…”

Pero investigar no es mi especialidad. Bueno, normalmente dejo la guerra, las instrucciones de batalla y la investigación a mi hermana así que me digo a mí misma que quizás debería contribuir algo de vez en cuando.

“Vaaale. Entendido. Me encargaré del examen”.

Sonreímos juntas para aligerar nuestro estado de ánimo, pero había tensión en nuestras sonrisas.


1: La frase literal es “dudar del peso de la tetera”.
2: Una espléndida caja de tesoros.

cilr3-5

Anuncios