Capítulo 2: La gema de los tres mil años

Volver a Cage in Lunatic Runagate


El bosque de bambú estaba cubierto por una densa niebla, y un humano perdido en ella se dejaría engañar haciéndole creer que se extiende infinitamente en todas las direcciones. El bambú silvestre no forma ningún sendero, el suele se eleva y baja suavemente en colinas y no hay ningún punto de referencia propiamente dicho. Incluso si intentas caminar en línea recta, en algún momento volverás al mismo lugar. Tales cualidades le han dado el nombre de Bosque de bambú de los perdidos.

Mi residencia está en el Bosque de bambú de los perdidos. He vivido aquí durante mucho tiempo, pero para mí el tiempo solo ha empezado a moverse desde que ocurrió aquel incidente. He levanto el hechizo de eternidad que tenía Eientei desde que la gente de la Tierra nos atacó hace dos o tres años.

Lo hice porque estaba muy celosa cuando vi la cooperación entre los humanos y los youkai. Me sentí tan estúpida por haber vivido escondida, con miedo de la Luna, durante mil años.

El hechizo de eternidad es algo que detiene el progreso de la historia, negando cualquier tipo de cambio en pos de preservar la pureza.

Los seres vivos dejan de crecer, la comida nunca se echa a perder, las cosas frágiles nunca se rompen incluso si se dejan caer y el agua nunca fluye. En mi conciencia como selenita, tenía miedo de la impureza de la Tierra, y utilicé este hechizo sobre todas las cosas de la mansión, pero cuando me vi cara a cara frente a los encantos de la Tierra, lo deshice yo misma.

 

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Como resultado, Eientei también estaba envuelta en la impureza de la Tierra. La comida se pudría si no la comías, los seres vivos empezaron a crecer de manera natural y tenías que tener cuidado cuando llevases valiosos vasos. Pero, a cambio, nuestros inquietos días escondiéndonos de los emisarios de la Luna se convirtieron en alegres y agradables.

Y así, Eientei, y todos los que vivíamos dentro, nos convertimos en parte de la Tierra. Nunca podremos volver a la Luna, pero no me arrepiento.

En Eientei hay un bonsái particularmente extraño. Tiene ramas de coral, sin frutas o flores, y a simple vista parecería que está muerto.

Pero sé que este bonsái florecerá algún día y dará fruta espléndida. También sabía que no florecería sino se cumpliesen ciertas condiciones. Sin embargo, esas condiciones empezaron a cobrar forma.

 

Esta noche es la Luna de la cosecha. Nuestra intención era llevar a cabo nuestro festival lunar anual, pero debido al tiempo sin tregua decidí ir a la habitación de Eirin para escuchar sus planes de cara a la noche.

“Se ve que este año no podremos ver la Luna de cosecha debido a la lluvia”.

Dije esto como si estuviese decepcionada, pero en realidad estaba algo aliviada. Aunque solía temer las noches cuando la Luna de cosecha brillaba con intensidad, en los últimos dos o tres años he empezado a disfrutar mirar hacia la Luna llena. Este cambio es algo preocupante. Pero más que eso, era un alivio mucho mayor no tener que preocuparme por ser vista por la Luna.

“De todos modos siempre es mejor que la Luna llena esté oculta tras las nubes”.

Desde hace un tiempo había estado lloviznando. Parecía que habíamos entrado en la época de lluvias de otoño. Parecía que no había habido muchos días soleados este otoño. Hoy no había sido una excepción, y pequeñas lluvias habían estado cayendo desde la mañana.

“Eeh, ¿Eirin? Quizás deberíamos decirle a las Inabas que tengan cuidado de no resfriarse durante el festival de hoy”.

“No, no, Kaguya. Ya les he dicho que celebraremos el festival dentro si la lluvia empeora. Estoy segura de que no querrán hacer dango bajo la lluvia”.

“Eso es cierto, no querría comer dango que ha sido hecho bajo la lluvia”.

 

No puedo evitar pensar que últimamente Eirin ha estado siendo mucho más amable con los conejos. Hace mucho, Eirin trataba a todas las criaturas de la Tierra —no solo a los conejos— como nada más que su mano de obra. Incluso en la Capital Lunar los selenitas veían a los conejos como simples herramientas, así que supongo que no es una sorpresa. Los selenitas son de una clase tan alta que no es una exageración decir que los terrícolas están en una dimensión totalmente distinta.

Supongo que en algún momento Eirin empezó a vernos a nosotros los selenitas y a las criaturas de la Tierra como iguales. Probablemente esto se deba a haber vivido en Gensokyo, donde los youkai y los humanos conviven como iguales.

Aunque eso no es algo malo. Es más cómodo para mí, a quien tratan de especial. Puesto que Eirin y yo somos las únicas selenitas en Gensokyo, creernos superiores a los terrícolas solo nos llevaría al aislamiento y tendría demasiadas herramientas (si eso es lo único que ve en los terrícolas).

No quiero indagar demasiado en lo que ha pasado hace mucho tiempo, pero nunca me he visto igual que nadie en la Tierra. Incluso cuando fui exiliada a la Tierra tras cometer el crimen de beber el elixir del Hourai, nadie me ha tratado como un ser humano corriente.

De hecho, cuando bajé a la Tierra tras mi exilio, estaba en un bosqué de bambú bajo una densa niebla, al igual que este. Recuerdo cómo la pareja de ancianos que me encontraron fue especialmente cuidadosa cuando me recogieron.

Es natural. Fui encontrada dentro de un brote de bambú brillante dentro del bosque, demasiado pequeña para que se pensase que era un ser humano, así que no me sorprendería si me tomaron por algún tipo de youkai. Me pregunto por qué la pareja de ancianos me llevó a su hogar y me cuidaron en una era donde los humanos eran frecuentemente capturados y devorados por los youkai.

Creo que la razón por la que la me trataron tan bien fue porque periódicamente eran recompensado por su orfanato por la Luna. Tengo la impresión de que la gente de la Luna dejaría oro en brotes de bambú brillantes iguales a donde se me encontró como recompensa por su cuidado. Así que me dejaron vivir con ellos porque creían que se volverían ricos. Por eso me vigilaban tan de cerca y nunca me permitieron dejar la casa. No quería que otra familia descubriese su llave hacia la riqueza.

Además, me quedé en la Tierra. No hice nada particularmente extraño, pero los rumores se propagaron y un gran número de gente ya había venido a verme. Intenté evitar convertirme en el centro de atención en la Tierra y en poco tiempo sentimientos de amor y gratitud comenzaron a emerger de mí hacia la pareja de ancianos, quienes ayudaron a protegerme.

Como viví mis días de esa manera, comencé a ver la Tierra como un lugar más encantador que la Capital Lunar. En aquel momento nunca utilicé mi magia de la eternidad, así que pensé que probablemente estaba debilitada de algún modo bajo la influencia de la impureza de la Tierra, incluso aunque fuese muy poco.

En aquellos días todavía me veía como una noble, diferente de la gente de la Tierra y solo pensaba en ellos como medios para alcanzar un fin, pero… Gensokyo es un lugar realmente misterioso. Es un lugar donde los humanos y los youkai viven pegados y donde lo nuevo y lo viejo se entremezcla. Nadie parpadearía ante la presencia de selenitas o de avanzada tecnología lunar. La gente se reiría si dijésemos que somos algún tipo de nobleza de alta clase.

Gensokyo es el lugar que me tranquilizó, porque incluso aunque no pasase mi tiempo escondida no destacaría.

 

“Especialmente desde que he oído que hoy en día el nivel de pH de la lluvia es muy bajo. Después de todo, las Inabas tienen mucho pelo…”

“Ummm, no te preocupes, Kaguya. El nivel de pH de la lluvia de Gensokyo es 6. Eso no hará que ninguna planta se marchite, así que no se le caerá el pelo a los conejos.

Eirin respondió con seriedad a mi broma con “e incluso si se les cayese, sería fácil hacer una medicina que hiciese que volviese a crecer”.

Yo también quiero estudiar para saber un poco más sobre la Tierra. Por supuesto, no puedo compararme con el intelecto de Eirin. Me respondería con una respuesta llena de palabras complicadas o frases. Sinceramente, ni siquiera sé qué se supone que significa pH…

Me pregunto cómo ha conseguido saber tanto. Es algo que encuentro misterioso, incluso en mis días en la Capital Lunar. Está siempre muy informada sobre la Tierra y la Luna y a pesar de vivir en Gensokyo sabe mucho acerca el mundo exterior.

Sin embargo, la gente particularmente inteligente tiene lo que se podría llamar sus propios hábitos particulares. No suelen transmitir sus conocimientos de una manera fácil de entender. A veces dirán algo difícil de entender a propósito para disfrutar de las reacciones de los demás. Creo que hay un mundo de diferencias entre un profesor y un erudito.

“Así que si su pH es 6… umm…”

“Significa que el agua es muy neutra. No es terriblemente ácida”.

Así que la clasificación de pH es una medida de cómo de ácida es el agua. Esta vez le estoy agradecida a Eirin por haberlo hecho tan fácil de entender.

“Ah, así que la lluvia también puede volverse ácida. Bueno, por qué no hacemos que las Inabas hagan su dango dentro incluso si no está lloviendo muy fuerte”.

Eirin asintió justo cuando dije eso.

 

Dejé atrás la habitación con aroma a medicina de Eirin y fui a contarle a Reisen, que estaba en la cocina, los planes para el festival de hoy.

“Oh, princesa Kaguya. Estamos casi lista, así que..”

Reisen ya llevaba puesta un impermeable y parecía lista para dirigirse afuera a golpear el arroz.

“No, está bien. Por favor hoy hacedlos dentro”.

“¿Eh?”

Esto pareció coger por sorpresa a Reisen. Probablemente porque el otro momento en el que celebraríamos el festival dentro es cuando el viento es tan fuerte que los conejos ni siquiera se tienen en pie.

“La Maestra dijo que nos quedásemos dentro si la lluvia empeoraba, pero fuera todavía llovizna, así que íbamos a salir…”

“La lluvia no es muy ácida, así que podéis quedaros dentro”.

“¿La lluvia no es…? ¿Qué significa…?”

“Un nivel 6 de pH es, bueno, no te preocupes por ello. Haz lo que te digo y todo saldrá bien”. A Eirin le gustaba decir cosas así. Decirlo es fantástico, aunque no haya un verdadero motivo para ello.

“V-vale, gracias. Supongo que hoy celebraremos el festival dentro de Eientei. Aunque quizás sea muy ruidoso…”

Los conejos cantan mientras golpean el arroz durante el festival lunar. De por sí no es parte de la ceremonia, pero parece que les gusta, así que les dejamos. Bueno, quizás me pongan más nerviosa si lo hacen dentro.

“Qué extraño. Debería ser un festival tranquilo, pero siempre es revoltoso”.

“Uh, no, nos aseguraremos de estar calladas esta vez”.

“No, no, está bien. Sé lo mucho que disfrutáis mientras golpeáis el arroz”.

“¿Nosotros? Bueno, yo no en realidad. Pero Tewi y los demás nunca escuchan lo que digo, así que…”

Al mismo tiempo en el que Reisen dijo que lo sentía, la voz de Tewi pudo oírse tras la puerta trasera de la cocina. “¿Es la hora ya?”

“Bueno, a cambio del ruido, me gustaría que hoy intentaseis añadir nuevos sabores al dango”.

“Esa es una petición muy simple. Por favor haznos saber si tienes algo en particular que te gustaría”.

Lo pensé un poco y finalmente respondí: “tenemos dango de tres colores, así que ¿por qué no tener dango de siete colores?”

 

Volví a mi habitación y a la tarea de cuidar el extraño bonsái.

 

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No tengo nada que hacer, incluso en el día del festival lunar. Bueno, no se limita solo a la preparación del festival. Raramente tengo alguna tarea a realizar. Consigo información sobre qué está pasando fuera del bosque por las Inabas y Eirin se hace cargo de cualquier paciente de emergencia o visitantes. Sinceramente, una vida donde no tienes nada que hacer es aburrida.

Creo que era igual que cuando estaba en la Capital Lunar. Me fascinó la Tierra debido a mi aburrimiento, pero no lo entendí hasta que no llegué aquí. La falta de algo para hacer no estaba limitado a mi ambiente, si bien la Luna o la Tierra, sino que era un problema personal. Un corazón que se basa solo en estimulación externa conduce al aburrimiento y al malestar.

Así que en un intento de romper con aquel aburrimiento, hice que mi trabajo fuese cuidar este bonsái. Lo cierto es que tu estado anímico cambia si tienes algo que debes hacer todos los días.

El bonsái al que he estado mirando tan intensamente nunca cambia, no importa lo mucho que lo mire. Sin embargo, no debería ser posible que algo en la Tierra permaneciese sin cambios. Cualquier cosa con forma erosionará y todo lo que vive morirá. Este es un destino del que no se puede escapar nada en la Tierra. Eirin me contó que esto es debido a la impureza que lo impregna todo aquí.

La impureza roba la eternidad de la fuerza vital de todas las cosas y al mismo tiempo se despoja de su vida útil. Puesto que todas las cosas en la Tierra están contaminadas hasta cierto punto, nada puede durar para siempre. Y, por supuesto, nada puede permanecer igual para siempre.

Sin embargo, el bonsái frente a mí no está contaminado. Ha sido capaz de preservar su eternidad. Parece ser incapaz de crecer no porque ya esté muerto, sino porque todavía está lleno de eternidad gracias a mi poder. Mi poder es la habilidad para controlar la eternidad y lo instantáneo. Me da la habilidad para crear una eternidad pura que no podría existir de algún otro modo en la Tierra.

De hecho, este bonsái es una planta llamada udonge que solo crece en la Capital Lunar. Tiene el mismo nombre que una planta legendaria de la Tierra que se dice que florece una vez cada tres mil años.

La planta de la Tierra es una planta diferente llamada udonge. Coge su nombre de la planta de la leyenda y solo florece en raras ocasiones.

Los udonge reales son árboles que solo crecen en la Capital Lunar. Cuando florecen, en sus ramas aparecen hermosas joyas de siete colores. La rama con joyas del Hourai que le pedí a un hombre que buscaba pedir mi mano hace mucho tiempo se refiere a una rama de un árbol udonge del que han nacido estos “frutos”. La rama con joyas del Hourai viene del udonge Hourai.

El udonge nunca florece o da fruta en la Capital Lunar. Parece deteriorado, pero personifica el sentimiento del “paso del tiempo”, inherente en el concepto “wabisabi”1. Solo vive, nunca crece ni da fruto. Pero si traes una de sus ramas a la Tierra, cambia su forma en reacción a la impureza de la Tierra. Se alimenta de dicha impureza y comienza a crecer, dando como fruto una hermosa joya de siete colores.

No sé cómo una planta que se alimenta de impureza puede vivir en la pura Luna, pero estoy segura de que fue creada por cierto sabio que vivía en la Capital Lunar. Tan pronto como la impureza llegase a la Luna, la planta florecería, permitiendo servir como un mecanismo de detección.

Normalmente, los emisarios de la Luna llevan consigo una rama de udonge cuando descienden a la Tierra. Una vez allí, se lo dan a una figura autoritaria y reacciona a la impureza de esa persona y da fruta espléndida. Cuan más poderosa sea esa persona, más hermosas serán las joyas que nazcan de la rama. Por supuesto, el destinatario siempre toma esto como una señal de su autoridad.

Aún así, todo en la Tierra termina por destruirse. Lo próspero volverá a la nada e incluso los poderosos se desvanecerán. Cuando eso pase, la rama hecha de joyas del udonge será codiciada por muchos y sobrevendrá una batalla por ella. Por lo tanto, la paz de la Tierra se rompe y se vuelve un caos.

Dicho de otro modo, el udonge normalmente se utiliza como un instrumento con el cual la Luna causa desorden en la Tierra. Debería ser fácil de entender por qué esto es así tan solo examinando la historia humana. La historia humana y el crecimiento están ambos estrechamente ligados a la contienda. Sin conflicto, la humanidad no tendría ímpetu de crecer. Cuando los humanos están satisfechos con su situación actual, quizás dejen de intentar vivir. Los selenitas pasan gran parte de su vida pensando en los terrícolas. La historia de la Tierra ha progresado tal y como la Luna ha querido.

“Kaguya, mira. La lluvia ha parado y puedes ver la Luna a través de un claro en las nubes”.

Abrí mis ojos al sonido de una voz detrás de mí. He debido quedarme absorta mientras miraba el bonsái y pensaba.

“Oh, así es. He debido adormecerme mientras miraba al bonsái”.

El bonsái de udonge que sostenía en mis manos todavía no había dado ningún fruto o flor.

Esto era porque yo había conjurado un hechizo de eternidad sobre toda la mansión, pero lo había levantado tras los eventos recientes. Es decir, la historia de Eientei había comenzado a avanzar, al igual que el resto de la Tierra. Pronto, la impureza de la Tierra comenzaría a propagarse por toda la mansión y Eientei se volverá otra parte de la Tierra. Era solo cuestión de tiempo que el udonge floreciese.

Si el panorama que Eirin y yo hemos llevado ha cambiado es probablemente debido al efecto de la impureza de la Tierra. Una vez tocada por la impureza, no puedes volver a la Capital Lunar, pero no tenemos intención de hacerlo. Aunque lo siento por Reisen, quien quedó atrapada entre nuestros problemas.

Pensándolo, Eirin a veces llama a Reisen “Udonge”. ¿Me pregunto por qué será? Debe pensar en ella como algo para medir la extensión de la impureza que se acerca a nosotros… O quizás signifique que un conejo lunar que no conoció la impureza en la Luna se volverá algo hermoso una vez la toque la de la Tierra.

“Oh, vaya, quizás sea por la lluvia pero la Luna está preciosa esta noche. Oh, ¿y las Inabas? Les dije que esta noche podrían celebrar el festival dentro, pero…”

Eirin sonrió y respondió:

“Ya están fuera. Parecen estar más cómodas allí”.

“Ummm. Me pregunto qué significa eso”.

“Da igual lo que hagas, siempre estarás más relajado si tu jefe no está cerca”.

“Bueno, quizás deberíamos dejarlas celebrar el festival fuera, sin importa el tiempo. Ya haya tifones otoñales (nowaki) o cualquier otra cosa”. Las voces de los conejos flotaron hacia dentro desde fuera de la ventana. Su canto había estado restringido estando dentro. Parecían estar divirtiéndose mucho ahora. Eirin se dio cuenta del bonsái udonge.

“… Ya veo, todavía no ha cambiado. Estoy segura de que no pasará mucho hasta que empiece a crecer. Y cuando salgan sus primeras flores, deberían dar fruto a espléndidas joyas de siete colores. Será fantástico, ¿verdad?”

“Sí, eso es. La rama hecha de joyas del udonge es un privilegio especial para la gente de la Tierra. Oh, y hoy he hecho algo para intentar probar esa fruta hecha de joyas”.

Eirin preguntó: “¿a qué te refieres?” e inclinó la cabeza hacia un lado. Es agradable ser capaz de confundir a Eirin de vez en cuando.

“Para el festival de hoy le pedí a Reisen que hiciese dango de siete colores, en lugar de los típicos tres colores”.

“Ya veo, qué interesante. Aunque no sé cuánto podría gustarme si consiguen los mismos colores que las joyas del udonge”.

“¿Por qué?”

“Porque las joyas del Hourai tienen colores como azul y añil. No son muy apetitosos, ¿no piensas lo mismo?”

 

La voz de los conejos cantando se volvió más intensa. El sonido que hacían golpeando el dango sonaba igual que un taiko. Los conejos tenían una habilidad misteriosa. Incluso más allá de la telepatía, son capaces de mantener una fuerte conexión sin intercambiar palabra.

Reisen puede comunicarse con los conejos de la Luna y Tewi y el resto pueden bailar en perfecto ritmo sin decir ni una palabra. El ritmo y la naturaleza cíclica de golpear se ha convertido en un misterioso estilo de música.

Eirin y yo cogimos la música que estaban tocando los conejos fuera junto con un poco de té y disfrutamos de la noche otoñal. Debido a que era la Luna de cosecha, nos relajamos un poco.

“El ritmo de los conejos de esta noche es asombroso, ¿verdad? Me pregunto por qué”.

“Debe ser por la Luna de cosecha…”

Dicho esto, Eirin añadió: “al igual que el kechack, ¿verdad?”, pero yo no tenía idea sobre qué estaba hablando.

“Por cierto, Eirin. Recuerdas hace dos meses… ¿No crees que ha pasado algo desde entonces?”

“Sí, sin duda el alguien en la Tierra ha estado propagando el asunto, y hoy en día todo el mundo está hablando de la Luna”.

Eso es. Creo que fue hace dos meses cuando comenzaron los rumores sobre una fuerza revolucionaria que, guiada por Eirin, iba a infiltrarse en la Luna. Y sobre esa coneja lunar fugitiva que apareció en el santuario.

Ya habíamos oído antes rumores de desorden interno en la Capital Lunar y alguien sin duda estaba intentando crear malestar en ella. Tal vez estaban utilizando el nombre de Eirin como chivo expiatorio o quizás surgió sin más.

 

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No me preocupé demasiado por ello, puesto que Eirin había enviado una carta sellada a cierta gente de la Luna explicando las circunstancias, pero desde entonces en Gensokyo mucha gente había estado propagando rumores sobre la Luna.

“Pero no debería haber muchos humanos que sepan que esa coneja de hace dos meses era una coneja lunar, ¿no?”

“Bueno, eso probablemente fuese un accidente inesperado”.

“¿Accidente?”

“Probablemente no fuese algo que un verdadero cerebro imaginaría que podría pasar”.

“… Me pregunto si es tan solo una persona. No tengo ni idea sobre qué podría haber imaginado un cerebro. Pero, ¿qué si no fue un accidente y el cerebro también lo había planeado?”

“En ese caso… entonces desisto”.

Eirin dijo: “después de todo, no tengo ningún otro método de contactar con esas chicas de la Luna”, levantando sus dos brazos a la altura de los hombres, mirando al cielo.

La guerra de la Luna no era el único problema. Parecía ser que la vampira estaba intentando montar su propio cohete lunar. De acuerdo a los rumores, estaban intentando una construcción a gran escala y habían envuelto, de algún modo, al santuario y a Kourindou.

“Me pregunto si la vampira está detrás de todo. Dicen que ya casi han terminado de desarrollar un cohete lunar y tratar de invadir la Capital suena a algo que ella intentaría”.

“La posibilidad es alta, pero eso significaría que utilizarme como chivo expiatorio, la bandera cayendo de la Luna y la aparición de la coneja lunar han sido meras coincidencias”.

“¿Y eso por qué?” Tenía una idea sobre cuál podría ser su respuesta, pero me decepcionó un poco oír justo lo que me esperaba: “porque esa niña no sabe nada sobre eso”.

 

El alto y resonante sonido del golpeo se había convertido en las charlatanas voces de los conejos. Se ve que el festival de este mes también ha terminado sin incidentes.

Cuando Eirin y yo fuimos afuera a comprobarlo, el dango ya se había apilado en un plato más grande. Eran, en efecto, magníficos dangos de siete colores, pero los colores psicodélicos, como el rojo llamativo o el azul deslumbrante, los hacían parecer poco apetecibles.

“Oh, princesa Kaguya, Maestra. Todavía estamos limpiando, así que esperad un poco por favor”.

Reisen le ordenó a Tewi que limpiase las muelas. Miré al cielo e intenté buscar la preciosa Luna llamada Luna de cosecha, pero no estaba en ningún lado.

“La lluvia se ha ido pero… la Luna vuelve a estar escondida bajo las nubes”.

“Lo está. Solo estuvo visible durante unos breves momentos. Esperaba ser capaz de sentarnos y ver la Luna, pero… ¿cuál es el problema?”

“No, simplemente escuchar las palabras ‘esperaba ser capaz de sentarnos y ver la Luna’ viniendo de una coneja lunar fugitiva era gracioso”. No pude evitar reírme un poco.

Algo avergonzada, Reisen dijo: “bueno, si pasas tu tiempo en la Tierra comienzas a hacer las mismas cosas que hacen los terrícolas”.

Los conejos terrestres fueron obedientes a la hora de limpiar todas las muelas. Normalmente habrían limpiado a medias durante un rato antes de desaparecer, y Reisen estaba impresionada por su comportamiento.

Por supuesto, eso era porque no habían mezclado la medicina de siempre con el dango. Normalmente añadíamos a escondidas un poco para hacer que se emocionasen mucho más, puesto que cogían un par de dangos durante el festival, y así hacerlo más animado, pero lo cambiamos por una medicina de fuerza nutritiva porque nosotras también íbamos a tomar dango esta noche. Sin los estimulantes habituales, los conejos eran mucho más obedientes.

Aún así, parece que los conejos pasaron un buen rato durante el festival. Si pueden disfrutarlo tanto sin nosotras tener que añadir medicina al dango, entonces nada podría ir mejor.

“Oh, Reisen. Pedí dango de siete colores, pero han acabado siendo muy vívidos, ¿verdad?”

Añadí para mí misma: “los dango de tres colores, siendo melocotón, blanco y verde oscuro tampoco es que sean muy apetecibles”.

“Ah, ¿por qué no te cuento sobre ellos? Hicimos dango arcoíris con rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta. Lo hicimos lo mejor que pudimos a la hora de encontrar ingredientes para cada uno de los diferentes colores… pero en realidad solo teníamos un color en mente, así que quizás pienses que el contenido no es muy apetecible. ¿Todavía quieres oír más?”

“No, gracias”. No eran apetecibles antes de saber qué había dentro y sería una lástima que tuviese menos deseo de terminarme estos esta noche.

Eirin puso un dango azul en su boca y dijo “en realidad, está muy bien”. Estaba impresionada, el conocimiento de Eirin es tan grande que puede soportar cualquier desafío en cualquier lugar.

“Perdón por cambiar de tema, pero ¿no tenéis la sensación de que el desorden de la Luna se está propagando por la Tierra?

Eirin y yo nos miramos brevemente a los ojos y dijimos a la vez: “no es algo de lo que deban preocuparse los conejos”.

Reisen parecía inquieta.

“Bueno, no sé si es un gran problema o no, pero la sirvienta de la vampira vino aquí preguntando sobre combustible para llevarlas a la Luna”.

“Oh, ¿vino aquí también?”

“¿También?”

“Antes Eirin y yo estábamos hablando sobre esto. La vampira está intentando construir un cohete para ir a la Luna. Parece ser que están yendo por ahí intentando encontrar combustible”.

“Ya veo. Bueno, le dije que se marchase nada más llegó aquí…”

“¿Por qué le dijiste que se fuese?”

“¿Qué? Bueno, no hay razón para nosotros para ayudar a los youkai de la Tierra a llegar a la Luna, ¿verdad? Eso y que no quería molestaros a ninguna de las dos con ello”.

“No deberías haberle dicho que se fuese sin más, sino sacar el té. Pero no información”.

 

Un viento helado comenzó a soplar, quizás debido a la lluvia de antes. Parece ser que hemos pasado otra Luna llena sin percances. Sinceramente, no quería creer que ya no tendríamos que preocuparnos sobre alguien de la Capital Lunar viniendo a por nosotras durante la Luna llena. Creíamos que algo así ya no era posible.

Me pregunto cómo es posible que mi panorama haya cambiado tanto en tres años tras haber estado más de mil años escondida en esta mansión bajo mi hechizo de eternidad.

Si es debido al efecto de la impureza que lo cubre todo en la Tierra, los terrícolas deben adaptarse rápido al cambio. No siempre se están preocupando por la misma cosa, sino más bien yendo de un problema a otro y olvidándose de experiencias desagradables. Si yo he cambiado tanto, me pregunto si a Eirin le habrá pasado lo mismo.

Eirin lleva viva mucho más tiempo que yo. Debido a su longevidad, incluso en la Luna, era una figura clave en su rol de sabia. Incluso en la Tierra tiene una manera de pensar diferente al de los humanos.

Por eso pensé que incluso si levantase mi hechizo de eternidad, no cambiaría demasiado. Pensé que la impureza de la Tierra no tenía nada que ver con nosotras. Por supuesto, la realidad no era esa, y uno podía ver pequeños cambios en el comportamiento de Eirin.

Eirin abrió una clínica en la Tierra. Ahora es muy conocida, tanto que la gente de la aldea envían a Eientei casos que los doctores no pueden curar. La vieja Eirin nunca habría hecho algo así. Antes solo los habría visto como medios para sus propios fines, pero ahora llega tan lejos que incluso les ayuda a mantener su salud.

Respecto a por qué abrió la clínica, ella misma dijo: “ahora tendremos que vivir en la Tierra como personas, así que no podemos descuidar nuestros deberes hacia los otros. Es habitual que las personas de la Tierra ayuden a los necesitados. Supongo que equivale a decir “gajes del oficio”.

Creo que lo entiendo. Incluso la pareja que me crió vio sus vidas arrebatadas por las opulentas recompensas de la Luna. Los terrícolas no esperan resultados de nada más allá de sus propias acciones. Hacerlo invitaría a la infelicidad.

Aunque lo entiendo, no puedo ponerlo en práctica. Y tengo la sensación de que hay mucha gente, no solo yo, que no trabajan para el bien ajeno. Cuando le cuento a Eirin sobre estas preocupaciones, evita las preguntas y dice: “Kaguya, preocúpate solo de hacer lo que tú, tú misma, quieres hacer. Si no hay nada que quieras hacer, entonces que buscar algo sea tu trabajo”.

Todavía no he encontrado un rol para mí dentro de la sociedad de la Tierra, pero algo debería empezar cuando florezca el udonge. Pienso que quizás florezca cuando encuentre algo que hacer.

 

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“Reisen. Si uno de los sirvientes de la vampira vuelve aquí, espero que me los envíes”.

El consejo de Eirin a Reisen fue dicho con un poco de severidad, así que Reisen parecía un poco abatida cuando dijo:

“Lo siento, Maestra. ¿Querías descubrir algo a través de esa sirvienta? Creo que tiene la intención de volver otra vez…”

Eirin respondió: “si me la traes, puedo negarme de educadamente”, y sonrió. Reisen parecía un poco más tranquila tras escuchar esto y dijo: “bueno, entonces, la próxima vez estaré encantada de llevártela”.

“De todos modos, ya no tenemos los medios para ir a la Luna”.

“Cierto… pero incluso así, la vampira querrá saber cómo llegar allí”, susurró Reisen, mirando por un instante al lugar donde debería estar la Luna de cosecha.

Eirin, notando el sutil cambio en el comportamiento de Reisen, le dijo esto para tranquilizarla:

“De todos modos, no hay motivo para que te preocupes, incluso si baja algún alboroto a la Tierra”.

Reisen parecía haber logrado algún tipo de avance y le preguntó a su maestra una vez más, para confirmarlo.

“¿Es porque no hay ninguna manera de que nadie en la Tierra pueda llegar a la Luna?”

Eirin sonrió misteriosamente tras oír eso y respondió:

“Jajaja, no es eso. Ya no somos miembros de la sociedad lunar. Somos un simple grupo de humanos y youkai viviendo en la Tierra, así que no hay motivos para preocuparnos sobre lo que pase en la Tierra”.

Una vez oí eso, también sonreí, y decidí dejar los extraños acontecimientos en manos de Eirin.


1: El “wabi-sabi” (侘・寂) es un término japonés acuñado para referirse al esteticismo. Esta ínfimamente relacionado con el concepto de “impureza” (汚れ, kegare) de la Capital Lunar.

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