Entrevista con Hecatia Lapislazuli

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Diosa del infierno
Hecatia Lapislazuli

Aya: Hoy estamos aquí para hablar con la señorita Hecatia Lapislazuli sobre la inmigración y otros problemas. Muchas gracias por tomarte la molestia de hablar con nosotros.

Hecatia (a partir de aquí, Heca): No ha sido nada.

Aya: Entonces, señorita Lapislazuli. ¿Ahora mismo vives en el infierno?

Heca: Efectivamente. Bueno, ahí y en unos cuantos otros lugares a la vez.

Aya: Comprendo. No quiero profundizar demasiado en el tema pero, ¿qué tipo de lugar es el infierno?

Heca: La imagen extendida que tiene la gente del infierno es la del lugar donde acaban al morir las personas que han hecho cosas malas; pero en realidad no es ningún tipo de prisión rehabilitadora.

Aya: ¿A qué te refieres?

Heca: Gente que no está acostumbrada a vivir moralmente, gente con corazones llenos de pura maldad y personas valerosas que buscan la verdadera libertad… Un grupo de personas así se juntó y crearon un mundo que sería favorable a sus circunstancias. En dicho mundo no había cabida para la virtud así que naturalmente nunca se consideró para rehabilitar a criminales humanos.

Aya: Terrorífico.

Heca: Asaban toda la carne que querían en el mar de fuego o bebían todo lo que querían en el lago de sangre. No existía el concepto de ser una molestia para los demás, así que era el lugar perfecto para que la gente sinvergüenza hiciese lo que le viniese en gana. Un mundo diseñado para zafarse con ese comportamiento.

Aya: Ciertamente, estaría preocupada de que alguien de un mundo así quisiese venir a Gensokyo.

Heca: Dicho lo cual, desde hace un tiempo la gente ha estado entrando en pánico bajo el pensamiento de “si dejamos las cosas tal y como están y dejamos que esta gente haga lo que quiera el infierno se volverá una sombra de lo que fue”. Entonces establecieron un nuevo orden.

Aya: ¿Y quién era esta gente?

Heca: Los Yama y los Kishin. Tomaron el control, clamando que devolverían al infierno su gloria original. Y así, por primera vez, el infierno obtuvo cosas como “organizaciones” y “orden”. Daba la sensación de que le estaban diciendo a los habitantes del infierno que fuesen ellos mismos.

Aya: ¿Y lo aceptaron sin más? Los habitantes.

Heca: Mmm. A algunos les molestó, a otros no. Yo pertenezco a este último grupo, por cierto. Pero debido a que la gente en el infierno es realmente libre, lo cierto es que nadie “lo acepta” o “deja de aceptarlo”. Entre la gente molesta por ello, había quienes simplemente jamás se movieron al Nuevo Infierno, eligiendo quedarse en el inframundo conocido como Viejo Infierno y otros que están simplemente observándolo todo al margen y piensan que no tiene nada que ver con ellos. Otra característica del infierno es que la oscuridad es demasiado profunda como para verlo de golpe.

Aya: Recientemente una hada del infierno se ha mudado aquí, junto a gente como tú. ¿Por qué?

Hecatia: Mmm, buena pregunta. Supongo que Gensokyo me parece… ¿encantador?

Aya: Gensokyo ha alcanzado su prosperidad actual manteniéndose aislado. Se cree que precisamente como no dejamos a la gente hacer lo que quiera, como en el infierno, logramos ser “encantadores”.

Hecatia: Oh, ¿dices que mi presencia aquí es una molestia?

Aya: No, tan solo digo que mucha gente comparte esta opinión. Aunque no pienso que sea extraño creer que nuestra riqueza, recursos y sociedad son nuestros y nos molesta pensar que gente de otros mundos podría arrebatárnoslos.

Hecatia: Cierto. Comparado con el infierno, Gensokyo tiene un montón de recursos y es bastante pudiente y los corazones de la gente estarán satisfechos si su seguridad está garantizada. Sin embargo, esos no son motivos por los que considero encantador a un lugar. Es porque, comparado al nuevo régimen del infierno, aquí eres libre. Libre de entrar y salir. Libre de hacer y pensar lo que quieras y toleras que el resto haga lo mismo.

Aya: …

Hecatia: Pareces estar bajo la impresión de que los visitantes de otros mundo verán Gensokyo como nada más que forraje.

Aya: No, estoy diciendo que mucha gente piensa así.

Hecatia: ¿Alguna vez has pensado que lo que le da estabilidad a Gensokyo son las nuevas ideas de sus visitantes?

Aya: ¿A qué te refieres, en concreto?

Hecatia: Una jaula, como la de un pájaro o un insecto, no funciona si está completamente cerrada. Al menos necesitas que pase el aire a través. Sin el sol, las flores no florecerían. De igual forma, sin nuevo viento y el sol entrando constantemente en Gensokyo, el lugar simplemente moriría. Cerrar Gensokyo significa no aceptar cosas nuevas. ¿De verdad crees que podría sobrevivir sin visitantes que aporten nuevas ideas?

Aya: Pero, respecto a los visitantes del infierno, si se convierten en una amenaza para el orden público podrían tener efectos a largo plazo en—

Heca: Vale, intenta pensarlo de esta forma: digamos que Gensokyo decide que el infierno es un enemigo y bloquea completamente todas las ideas del mismo. ¿Realmente crees que eso preservaría el orden público?

Aya: Acabas de contarme que el infierno fue hecho por gente que hace lo que le da la gana sin consideración por los demás.

Heca: Seguimos una doctrina de verdadera libertad… pero, sí, has estado cerca. Gente a la que no le importa molestar a los demás o que ni siquiera tienen un concepto para ello. Naturalmente, cuando son a ellos a quienes molestan tampoco esperarían que alguien les ayudase.

Aya: …Si esas son las ideas del infierno, entonces sí, creo que estaríamos mejor sin ellas.

Heca: ¿Pero no es seguro que también hay gente así en Gensokyo? Excluyendo a esta clase de gente, mandándola otra vez al infierno, lo único que conseguís en enfadarlos poco a poco. Si creáis el mundo que queréis en Gensokyo estaréis empezando una guerra con el infierno. Donde, debo recordártelo, creen en la verdadera libertad. Dicha guerra sería desastrosa para Gensokyo. Tu amado “orden público” se volvería solo una ilusión óptica. Pero ciñiéndonos al tema, excluir a otros no es propio de Gensokyo, ¿verdad? Por eso no tenéis guerras. Y eso es lo que encuentro encantador.

Aya: No creo que perdamos una guerra con el infierno… pero vale. Al menos entiendo que no tienes deseos de empezar un conflicto con Gensokyo.

Heca: Por supuesto, también hay gente en Gensokyo que son exactamente lo contrario, completamente en contra de aceptar a alguien. Si descontrolas a esa gente, los resultados podrían ser terribles.

Aya: Y… ¿quiénes serían esas personas?

Heca: Ese grupo de gente súper exclusiva y elitista, los selenitas.

Aya: Ah, comprendo. Sí, aquí tenemos unos pocos, en la profundidad del bosque de bambú, viviendo alejados de los humanos. Han sido bastante poco cooperativos respecto a mis artículos.

Heca: Estoy muy familiarizada con los selenitas. De toda la gente que he conocido en diferentes mundos, están entre los peores. Súper exclusivos, anti libertad y han construido un paraíso falso para ellos mismos. Su especialidad es mirar por encima del hombro a los demás, pero son los que más se ofenden a la mínima. De la gente de otros mundos piensan que no son mejores que microorganismos.

Aya: No pueden llevarse bien ni con el aislado Gensokyo ni con el nuevo orden del infierno. ¿Es eso lo que quieres decir?

Heca: El mayor problema es que ven a Gensokyo como un enemigo.

Aya: ¿Lo… lo hacen?

Heca: Si ayudase a los selenitas, les daría exactamente igual lo que le pasase a Gensokyo. Por ejemplo, umm… (se detiene a pensar)

Aya: ¿Ocurre algo?

Heca: No estoy segura de si debería decirte esto pero… Um, existe la posibilidad de que estés siendo utilizada por los selenitas.

Aya: ¿A qué te refieres?

Heca: Entre los selenitas, existe alguien con el poder de cambiar la realidad retorciendo la verdad. Parece ser que han intentado tomar el control de Gensokyo con dicho poder, e incluso ahora se están infiltrando hacia ti directamente.

Aya: No hago más que exponer la verdad.

Heca: ¿La verdad? ¿Alguna vez lo has hecho? Todo lo que haces es elegir la verdad que te es más beneficiosa e intentas teñir el mundo de ese color. Vaya, esa manera de pensar te haría una combinación perfecta para los selenitas. No, espera, esta revista tuya ya está llena de prejuicios. En serio, deberías repasar cada artículo y preguntarte a ti misma si realmente es la verdad.

Aya: …Es la verdad.

Heca: Bueno, supongo que con el poder selenita, todo lo que escribas se volvería cierto. Supongo que eso haría a los reporteros la mejor profesión para cualquiera intentando dominar Gensokyo. O quizás ya han posado sus venenosas garras sobre ti. Oh, bueno, todo lo que puedo hacer es tener la esperanza de que no estaremos viendo el reflejo de la luna en tus artículos.

Aya: …Cambiando de tema, hace poco he confirmado que un hada del infierno ha venido a Gensokyo. ¿Opiniones?

Heca: Ah, Clownpiece. Hace poco terminó un gran trabajo por mí, por lo que ¿supongo que es como un premio? Supuse que preferiría estar aquí y no en el infierno.

Aya: ¿Qué era ese “gran trabajo”.

Heca: Algo relacionado con los selenitas. Solo un poco de venganza.

Aya: Dices que es un premio, ¿pero es cierto? ¿Estás segura de que no está tomando medidas para preparar una invasión desde el infierno?

Heca: Admitiré que tengo más razones que esa pero, como dije antes, mis únicos enemigos son los selenitas. Me gustaría llevarme bien con Gensokyo así que ignórala.

Aya: ¿Tiene Clownpiece estando aquí algo que ver con los selenitas viviendo aquí?

Heca: Si eso es lo que quieres sacar de ello, adelante.

Aya: Pero, aún así, todavía no puedo creerme que haya hadas en el infierno.

Heca: Por supuesto que hay. Hay hadas y fantasmas por todas partes Aunque aquí más que allí abajo.

Aya: En la superficie, las hadas son prácticamente ruido de fondo. ¿Y en el infierno?

Heca: En el infierno no nos importa tu raza siempre y cuando seas fuerte. Siempre y cuando seas capaz de terminar el trabajo, encajas perfectamente. Una gran meritocracia. Incluso algunos Kishin son “ruido de fondo”, mientras que un hada lo suficientemente buena puede labrarse un nombre por sí misma. Clownpiece es fuerte y no solo “para ser un hada”, así que la tengo en gran estima.

Aya: Una meritocracia, ¿uh? Suena bien. La sociedad tengu es estrictamente jerárquica, así que no importa cuánto trabajemos los de abajo, nunca nos apreciarán.

Heca: Si estás celosa, ¿por qué no caer al infierno? Pero, sabes, una sociedad jerárquica también tiene sus cosas buenas. Si el éxito no importa, el fracaso tampoco. Poco a poco puedes hacerte valer tras un largo periodo de tiempo. Pero no puedes hacer esto en una meritocracia pura. Fastídiala una vez y estás acabada, en algunos casos desaparecerás completamente. Y primeramente, aquellos sin fuerza desearán estar muertos. Es un mundo así. Honestamente, no tengo ni idea de por qué la idea es tan popular fuera del infierno.

Aya: Ya veo. Bueno, todavía pienso que preferiría ser apreciada por mis habilidades.
Para terminar, me gustaría que hablásemos de no solo la relación de Gensokyo y el infierno, sino también la del Mundo Exterior, el inframundo y otros lugares similares.

Heca: Para bien o para mal, el infierno es un mundo de pura libertad. Personalmente, me gustaría tener una relación amistosa con Gensokyo pero sin duda no puedo hablar por todos los que viven en el infierno. Algunos quizás quieran invadir Gensokyo, mientras que también hay gente que quiere destruir el universo completamente. Y otros quizás hayan empezado a poner en marcha ese plan.

Aya: Uh… ¿existen?

Heca: Claro. Después de todo, es el infierno. Pero mientras esté unida a Gensokyo, eso debería actuar como un elemento disuasorio.

Aya: Hablando de ello, tú eras una diosa del infierno, ¿verdad? ¿Cuál es tu puesto, exactamente?

Heca: Actualmente, el infierno está gestionado por los Kishin y los demás, pero nunca formé parte de esa sociedad. Supongo que podrías llamarme proscrita. Cuanta más confianza tengas en tu fuerza, más podrás asegurar tu independencia. Dicho de otro modo, soy súper fuerte.

Aya: No estoy segura de si te estoy entendiendo, pero dices que te llaman diosa solo porque eres muy fuerte. Ajá.

Heca: En cuanto a la relación entre Gensokyo y otros mundos, creo que no es realmente práctico que cada uno mantenga su completa independencia. Esto es porque cada mundo está fundamentalmente conectado. Si construyes un gran muro en algún lugar, ese muro se derrumbará algún día, sin duda. Y si excluyes a la gente que consideras “innecesaria”, entonces ten por seguro que estás preparando tu propio declive. Los otros mundos no son “diferentes”, son solo vecinos. Tómate esto como un consejo de una diosa que ha hecho muchos viajes entre mundos.

Aya: Muchas gracias por tu tiempo.

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